Si fueron o no fueron fríamente calculadas, los resultados indican que han salido a la perfección las decisiones adoptadas por el Gobierno para lidiar con la pandemia sanitaria. La rapidez con que se actuó para la adquisición de las primeras vacunas y el refuerzo de la tercera dosis que hoy se ejecuta, no solo han colocado el país a la vanguardia en la región en el proceso de inoculación, sino que han contribuido a eliminar los riesgos e impulsar la recuperación de la industria turística, que en condiciones normales aporta alrededor del 8% del PIB.
El manejo de la crisis ha sido tan bien enfocado, que el presidente Luis Abinader, en lugar de colocar médicos o gremialistas a gestionarla, puso a una gerente como la vicepresidenta Raquel Peña.
Con un mundo paralizado y confinado, en que la gente al principio apenas podía salir de la casa, la salud constituía la principal prioridad. Mientras en muchos países se esperaba el desarrollo de los acontecimientos, llegando incluso algunos a minimizar el impacto de la pandemia, Abinader se comportó a la altura de las circunstancias con la contratación de vacunas y la aplicación del protocolo.
Esas decisiones no llegaron solas, sino acompañadas de un vasto programa de asistencia social, que ha supuesto la erogación de miles de millones de pesos. El forzado cierre de las escuelas para prevenir el contagio no supuso la suspensión de la enseñanza, pues también hubo que disponer de miles de millones de pesos para la educación a distancia y virtual.
La lucha contra la corrupción, que ha generado muchos aplausos y contribuido sin duda a mejorar la imagen del país en el exterior, es solo un fenómeno local. No tiene la dimensión de las acciones para enfrentar la pandemia, gracias a las cuales se ha recuperado el 80% de los visitantes extranjeros. Y cuando el país alcance la inmunidad colectiva, entonces es cuando se sentirán los efectos por la normalización que tanto se necesita de las actividades económicas y sociales.
En reconocimiento al Gobierno hay que destacar que los principales mercados emisores de turistas han puesto muchas condiciones para retornar a los nacionales que viajan al exterior para evitar la contaminación. Pero tampoco los turistas eligen destinos que no les ofrezcan garantías.
Son muchos los obstáculos que se han tenido que sortear en estos once meses que Abinader lleva en el Gobierno. El alza de los alimentos y de otros artículos puede parecer un lunar si no se comprende la realidad internacional. Pero el problema hubiera sido peor sin el financiamiento a los sectores productivos, a las pequeñas y medianas empresas y la estabilidad de la tasa de cambio. Hasta hoy los resultados indican que el país está en buenas manos y por buen camino.
Por: Luis Pérez Casanova
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