Opinión

Activismo ecológico

Activismo ecológico

Concluida la batalla para evitar que se instalara una cementera cercana al Parque Nacional Los Haitises, ahora nuestros ecologistas con muchos bríos han expandido su base de ataque a distintos proyectos y empresas en el país, porque el activismo ecológico se ha convertido en la moda, y no se puede quedar sin causa.

Nunca traté el tema de la cementera en Los Haitises porque por un lado no tenía acceso a información objetiva del asunto, y por el otro, no me interesaba en lo absoluto ese tema. Claro, eso no significa que no tuviera que aguantar a los ecologistas tratando de vender su punto en las calles, en la radio y en los periódicos. Ese es su trabajo activista, supongo.

Ya con la decisión de los empresarios de no poner la cementera en Los Haitises, esperaba gustoso un receso del activismo ecologista, pero no, ni bien se ha cerrado el telón de la cementera, ya ha empezado la tiradera de frutas ahora contra la Barrick Gold.

Es curioso que luego de la experiencia de la Falconbridge Dominicana, exista gente que realmente se ponga a estar criticando las explotaciones mineras por el gustazo de hacerlo, y sin ninguna base particular para hacerlo.

No dude usted por un segundo que los que hoy se dedican a hacer comunicados en contra del proyecto minero de la Barrick Gold, fueron los mismos que demonizaron a la Falconbridge cuanto se vio obligada a cerrar sus operaciones y de paso mandar a muchos de sus trabajadores a la calle. Se quejan si vienen, se quejan si se van.

Los argumentos ecológicos en este caso no tienen ni van a tener el mismo peso que con el caso de Los Haitises, por lo que en ese tenor, lo mejor es traer cuestionantes haladas por los pelos, para decir algo, lo que sea, aunque no tenga sentido.

El primero en sufrir la embestida ha sido el contrato suscrito con el Estado para la explotación minera. Como es típico en República Dominicana, se empieza por querer lanzar un manto de duda porque “se votó al vapor en el Congreso” Ya eso en sus mentes le echa cocorícamo a todo. Claro ni hablar de los meses y meses de negociación de, ni los diversos reportes públicos que ha hecho la Barrick Gold con los distintos reguladores de mercados financieros.

Lo segundo es que lo que le toca al Estado nunca es suficiente. No basta con el sin fin de impuestos que cobran, ganarse por debajo de 50% en todo ya es malo, tiene que ser mitad y mitad a las malas.

Estamos hablando de una inversión de unos tres mil millones de dólares (tanto en la explotación como en la habilitación de toda la zona cercana a la mina), con un retorno muchísimo mayor con la onza del petróleo en cerca de 1,000 dólares en el mercado internacional. Ya déjense de juegos, si no lo hacen ellos ¿quién lo va a hacer? ¿El Super Estado Dominicano que no puede poner ni un tercio de eso para la Educación? Ya el juego del activismo se acabó. Guarden los carteles.

El Nacional

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