En esta columna hemos tratado siempre temas distintos y, cosa rara, nunca hemos recibido rechazos irrespetuosos. A veces hasta felicitaciones, circunstancia difícil, cuando casi en todo lo que se hace y se dice, intervienen intereses personales, irracionales con frecuencia. Lo acabamos de ver el Jueves último cuando tocamos el polémico proyecto de la cementera.
Como dominicano y abogado, el Estado me enseñó muchísimo. y por eso analizo la situación usando mi experiencia.
Estamos ahora frente a un proyecto de asociarnos con Venezuela, vendiéndole el 49% de las acciones de la Refinería de Petróleo, reteniendo el país el 51% y manejando su dirección.
Este es un importante acuerdo, no solo para asegurarnos el petróleo, sino para grandes negocios más que útiles, necesarios. Venezuela ha significado tanto para nuestro país que el patricio Juan Pablo Duarte eligió aquellas tierras para abonar con su vida su sueño eterno.
Además, si estamos asociados en Petrocaribe, es más que pertinente este proyecto, haciendo los amarres para que los Estados comprometidos, no importa los gobierno que tengan, cumplan.
Dicho Proyecto tiene dimensión internacional, por lo que la ojeriza del Conep la vemos pertinente, aunque el juicio externado delate a esta asociación de empresarios. En el fondo, es legítima preocupación de hijos de un pueblo libre. En cuanto al criterio del sector Vicini, lo felicitamos también por el respeto al trayecto democrático que vivimos.
Pero no veo peligro. Venezuela mantiene tratados especiales con Estados Unidos, Brasil, Colombia y otros, y estos compromisos se amarran bien.
Vimos a don Vincho Castillo, al doctor Pina Toribio, a los doctores Abel Rodríguez, Mariano Germán, así como al licenciado Vicente Bengoa, ofrecer sus servicios para que todo salga bien. En mi caso, estoy dispuesto a apoyarlo, como siempre, honoríficamente.
Presidente, juguémonos la faja. Podríamos aprovechar de Venezuela su experiencia, su técnica, su recursos económicos.
Petrocariba nos vincula y el trato ha sido respetuoso.
Hay otra razón que hemos estudiado y es que, a pesar de lo que pasa en el mundo árabe y en Irán, que no es árabe sino islámico, podremos tener petróleo.
Venezuela esta muy cerca para facilitar las cosas, y en la materia conocemos medio mundo y lo hemos cultivado.
Finalmente, voy a rogar a mi diario permitirme llevar mi solidario pésame a la gran familia de don Abelito González médico de mi larga familia. Él fue nuestro médico por muchos año. Ejemplar humano incomparable, hasta con sus relacionados.

