El Nacional
El Departamento de Inspectoría de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) fue apoderado hoy de una querella contra la jueza que ayer ordenó la libertad del capitán Lino de Oca Jiménez y el coronel José Francisco Pulinario Rodríguez, acusados de la muerte del recluso Rolando Florián Féliz.
La familia Florián Féliz pidió a través del abogado Carlos Balcácer a la SCJ, investigar las motivaciones que tuvo la magistrada interina del Juzgado de la Instrucción de San Cristóbal, Rosa Mateo Alvarez, para ordenar la libertad De Oca Jiménez y del coronel Pulinario Rodríguez.
Balcácer relató que el 26 del mes pasado un juez envió a prisión a los dos oficiales y que un día después la jueza Mateo Alvarez admitió una instancia de revisión de esa decisión, lo que a su entender resulta sospechoso.
Sostuvo que la magistrada varió la medida de coerción a los imputados sin que a favor de ellos presentaran ningún documento nuevo.
La magistrada Mateo Alvarez dispuso la libertad de los imputados al variarles la medida de coerción y en cambio les colocó impedimento de salida del país y la presentación periódica por ante el Ministerio Público los días 15 y 30 de cada mes, hasta tanto concluyan las pesquisas del caso.
Según el abogado Balcácer, con la decisión esa jueza incurrió en una serie de inobservancias que, a su entender, deben ser investigadas por la Suprema Corte de Justicia.
Consideró que para emitir su resolución Mateo Alvarez no debió tomar en consideración una carta del jefe de la Policía, mayor general Rafael Guillermo Guzmán Fermín, tras indicar que los agentes fueron cancelados y, por ende él no tiene calidad para responder por ellos.
En la audiencia fue presentada una carta en la que el jefe policial garantiza la seguridad física de los acusados, así como su presentación a cada uno de los requerimientos que les haga la Justicia. El fiscal adjunto Pedro Medina Quezada no se opuso al pedimento.
De Oca Jiménez y Pulinario Rodríguez están acusados de la muerte de Florián Féliz, quien el 16 de mayo supuestamente los enfrentó en la cárcel del Najayo cuando ellos le exigieron que sacara de su celda a dos mujeres que llevaban horas allí.

