Opinión

Agenda Global

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En el primer gobierno del presidente Fernández, con una visión menos utilitaria y personalista de las relaciones internacionales de la nación, éste nombró a un académico experto en política exterior de la talla del Dr.Eduardo Latorre, que en paz descanse, con quien tuve el honor de trabajar muy de cerca como Coordinador Técnico del Programa de Reforma y Modernización de la Cancillería y del Servicio Exterior, con la cooperación técnica y financiera del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD.

Me consta que logramos diseñar y poner en funcionamiento un moderno sistema informático de gestión del hoy Ministerio de Relaciones Exteriores, MIREX, remodelar la vetusta y descuidada planta física, y construir el edificio que aloja la Escuela Diplomática y Consular y un salón de eventos de exquisita arquitectura y alta tecnología.

 Pero más importante aún, realizamos una propuesta del personal necesario para manejar las relaciones de la RD con el resto del mundo, tanto en número como en competencias profesionales, que no consiguió la voluntad política para ser ejecutada en esa ocasión.

En el 2000 el Presidente Mejía toma la atinada decisión de nombrar a un prominente historiador y lúcido intelectual como Don Hugo Tolentino Dipp como Canciller.

 Allí se respetó la carrera diplomática y a los escogidos en su momento mediante concurso de méritos, y se aplicaron criterios científicos de gestión tanto en la selección como en la cantidad de los nuevos nombramientos diplomáticos y consulares en la Cancillería y en el exterior, en consonancia con el estilo austero y racional uso de los fondos públicos que caracterizó el primer gobierno de Hipólito.

Para muestra, la comparación de los recursos destinados a pagar el servicio diplomático. Cuando en el 2001 en funciones de Canciller de la República me correspondió autorizar el pago de la nómina el monto no era mucho mayor de 30 millones de pesos mensuales.

En el presupuesto de este año se consignan 4, 937 millones de pesos para el MIREX, de los cuales 2,899 millones están destinados al pago de gastos y salarios que, divididos entre 12, dan la friolera de más de 241 millones de pesos mensuales, multiplicando por 8 este gasto corriente que, en el discurso de toma de posesión en el 2004, se prometió disminuir. 

Desde el 2004, el PLD y Danilo Medina convierten todo el Estado en una inmensa maquinaria clientelar y, esta importante cartera, la comparte con una facción del reformismo aliado sobre la base de depredar el presupuesto nacional.

 Con Hipólito terminará esa “vergüenza exterior” que es, por ejemplo, constatar que tenemos 44 diplomáticos nombrados en la OEA (sólo 21 debidamente  acreditados en Washington), 39 más que Costa Rica, 38 más que Trinidad & Tobago, 33 más que Panamá, 32 más que Chile, 30 más que Colombia y 20 más que los Estados Unidos.

A propósito, me cuenta una amiga que en días recientes le pregunta a un prominente ministro del partido gobernante por su hija mayor y éste le contesta: “Bien, Leonel me la nombró en el exterior”: ¿creen ustedes que Danilo va a poder corregir eso?

El Nacional

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