Opinión

Agenda Global

<P>Agenda Global</P>

El primer discurso de rendición de cuentas ante el Congreso Nacional del Presidente Danilo Medina fue revelador de un estilo de gobernar que, por fin, pone primero a la gente al colocar las personas, en especial los más desfavorecidos, como prioridad de las políticas públicas. Con sólo seis meses al frente de la Administración Pública, hizo un repaso de sus principales ejecutorias, en su mayoría en proceso de realización o en preparación, en todas las áreas que tocan el desarrollo humano de la población. Veamos el tratamiento dado a estos temas por el Primer Mandatario, lo que reafirmaría la voluntad expresada y demostrada de gobernar con un nuevo “librito”.

Lo primero fue acatar el mandato constitucional de cumplir la ley, empezando por la asignación del 4% del PIB a la educación en el presupuesto de este año, con el objetivo de mejorar la calidad de la enseñanza pública en el país, valorada como una de las más deficientes del planeta. Con estos cuantiosos recursos tendremos profesores mejor preparados y remunerados, así como niños y jóvenes con perspectivas de salir del círculo vicioso de la pobreza mediante una educación digna.

Otros aspectos abordados por el Presidente Medina, que también suponen una ruptura con prácticas del pasado reciente, fueron el de la realización de sorteos públicos, abiertos, competitivos y transparentes para que ingenieros y arquitectos de todo el país, sin importar sus “colores partidarios”, pudieran acceder a contratos de construcción de escuelas públicas. También el anuncio de que, en vez de importarlos todos de otra nación y ganar jugosas comisiones por la operación, los pupitres escolares serán diseñados y construidos por manos dominicanas.

Sobre la inauguración de la segunda línea del Metro, para muestra de su “simpatía” por la controversial obra lo dicho: “mal haríamos en desaprovechar esta oportunidad”.

En cuanto al deficiente sector eléctrico  fueron anunciadas medidas que traerían soluciones integrales y duraderas que mejorarían la competitividad del servicio para empresas y ciudadanos. Por una parte cambiar de inmediato la matriz de generación con la contratación de unidades “llave en mano” que funcionen con carbón y gas natural. Y por la otra, ejecutar un plan para reducir “las pérdidas técnicas” de las distribuidoras, sobre todo, agrego, metiendo a la cárcel ladrones que consumen y no pagan el servicio.

Al final, el maestro Medina leyó otra página de su “librito” y fue enfático cuando emplazó a la minera Barrick Gold a dejar atrás su “posición intransigente”, a sentarse con el Estado a renegociar los términos de un contrato “inaceptable” para el interés nacional, habida cuenta de que el precio del oro está “seis veces más alto” y, en consecuencia, hay que corregir el esquema de distribución de ingresos para hacerlo más justo y equitativo entre los “socios”. Y esto, no sin antes destacar el respeto de su Gobierno por la seguridad jurídica y el apego a la Constitución y a las leyes.

Con este discurso, al mejor estilo de sus incursiones semanales donde estrecha “la mano amiga del Estado” a personas y comunidades necesitadas, Medina coloca la impronta de “la palabra empeñada” mediante un diálogo fluido y permanente con su pueblo.

El Nacional

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