Este año que termina el evento que más convocó mis emociones y reflexiones fueron las acampadas iniciadas el pasado 15 de mayo en la Plaza del Sol en Madrid, que se esparcieron por toda la geografía nacional española yparte del mundo, amplio movimiento de protesta contra el stablishment beneficiario de la mejor parte de la economía global que provoca altos niveles de inequidad social aún en países con Estados de bienestar.
Como ideario, e inspirado en el programa elaborado por el Consejo Nacional de la Resistencia francesa a la ocupación nazi adoptado en 1944 que contiene principios y valores que hoy hacen más falta que nunca, el ensayo Indignez vous! (!Indígnese!) de Stéphane Hessel que, en pocas palabras, nos muestra el camino que nunca debimos tomar para convertirnos en esta sociedad de inmigrantes sin papeles y donde se cuestiona la viabilidad financiera de los sistemas de una seguridad social que ya no es tan segura. Lúcido como el que más a sus 93 años, el autor resalta en su larga hoja de vida haber sido uno de los redactores de la Declaración universal de los derechos del hombre adoptada por la Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, en Paris, en el palacio de Chaillot.
Bajo el lema de que el motivo de la resistencia es la indignación, Hessel propugna por la instauración de una verdadera democracia económica y social que implique la evicción del sistema feudal que maneja las finanzas mundiales, donde el interés general debe primar sobre el interés particular y que la justa repartición de las riquezas creadas por el mundo del trabajo prime sobre el poder del dinero que, tan combatido hace 60 años por la Resistencia gala, nunca había sido tan grande, insolente, egoísta, con sus propios servidores hasta en las más altas esferas del Estado.
En esta tesitura libertaria y contestataria, el Occupy Wall Street en la misma tierra de la abundancia se define como un movimiento de resistencia sin líderes, compuesto por gente de muchos colores, géneros e ideologías políticas, con una cosa en común: que somos el 99% que no vamos a tolerar más la codicia y la corrupción del 1%.
En el frente local se ha formado una red de organizaciones integradas también por jóvenes (La Multitud, Toy Jarto, La Revuelta), que han encontrado muchos motivos para indignarse y por tanto están en constante actitud de cuestionamiento al statu quo político a través de formas creativas de protesta y propuesta que utiliza las redes sociales con objetivos menos de divertimento y más de compromiso con los inminentes cambios que requiere una sociedad injusta y excluyente.
Estamos con Hesse cuando llama a una verdadera insurrección pacífica contra los medios de comunicación de masas que sólo proponen el consumismo como horizonte para la juventud, el desprecio por los más débiles y por la cultura, la amnesia generalizada y la competencia a ultranza de todos contra todos. Una actitud contemplativa ante el derrotero actual seguirá alejando las grandes mayorías de la dignidad humana que fundamenta, quiere y manda la Constitución de la República.

