Opinión

Agentes del atraso

Agentes del atraso

Al incluir en su propuesta de reforma constitucional el infamante artículo 30, con el que se propone dar categoría sustantiva a la  prohibición legal del aborto, Leonel Fernández no contradice las órdenes del poder imperialista. El actual gobierno de Estados Unidos legalizó el financiamiento a organizaciones que favorecen el aborto, pero la despenalización no está entre  los elementos condicionantes de su colaboración con los gobiernos de América Latina. El poder fáctico que tiene interés en el tema es la Iglesia, y  por eso  actúa como militante católico un gobernante que es mucho mejor conocido como entreguista.

Con la imposición del gobierno de Joaquín Balaguer tras las manipuladas elecciones del 1 de junio de 1966, se inició el proceso de unificación de los sectores oligárquicos nacionales, que tendría como sustentación política la conversión de los partidos del sistema en guaridas de quienes traicionaron los ideales de retorno a la constitucionalidad y lucha por la soberanía que sirvieron de inspiración al levantamiento del 24 de abril de 1965 y a su conversión en guerra patria tras la intervención militar estadounidense.

En el seno de los partidos, los traidores conviven con los más desacreditados representantes de la derecha rancia, y acatan  junto a ellos las órdenes del poder imperialista y los lineamientos de los poderes fácticos que constituyen el sustento ideológico del capitalismo.

El balaguerismo, asumido desde la pertenencia al Partido Reformista (que muchos años después añadió a su nombre el logo de Social Cristiano) o desde las parcelas de la oposición que tenían por misión legitimar el sistema, desdibujó en la cúspide del poder las líneas divisorias entre las víctimas del golpe de Estado de 1963 y los sectores que diseñaron y ejecutaron la trama.

Con Joaquín Balaguer instalado en el Palacio, el poder estadounidense deja de auspiciar golpes de Estado en República Dominicana y ofrece financiamiento y apoyo logístico a la contrainsurgencia. La Iglesia Católica deja atrás las “Manifestaciones de Reafirmación Cristiana” con que dio cuerpo a la conspiración contra el Gobierno Constitucional de Juan Bosch en 1963, y se dispone a impulsar la estabilidad política.

El Partido Reformista y el Partido Revolucionario Dominicano buscan la protección de estos poderes actuando como ellos, en contra del avance político, y se prestan a reeditar en cada coyuntura la impunidad del delito de Estado. Cuando se integra a este juego el Partido de la Liberación Dominicana, asume la tarea de actualizar el sustento ideológico.

Esta sucia concertación explica que dirigentes de  estos partidos hayan participado en los honores  póstumos a figuras como Joaquín Balaguer y Elías Wessin y Wessin.

 No condenan la Operación Chapeo, el bombardeo del puente Duarte y el contubernio con la invasión. Intentan, por el contrario, borrar la memoria histórica. Están demasiado comprometidos con el autoritarismo  encarnado por Joaquín Balaguer y Wessin.

  No es extraño, pues, que, como ellos, sean agentes del atraso y personeros de la sinrazón.

En 1966, Balaguer puso como tarea a sus servidores aprobar una Constitución parecida a la de 1962.

Más de cuatro décadas después, Leonel Fernández pone en manos de los suyos la aprobación de un proyecto  que negaría a toda  mujer la posibilidad de interrumpir un embarazo aún cuando ponga en peligro su vida o sea resultado de una violación. Esto lo retrata  como agente del atraso, pero lo pone en la gracia de los obispos criollos y de la cúpula de la Iglesia universal.

Con el poder imperialista, cumple al recibir en pleno abril un llamado buque hospital yanqui, que viene, con la caridad como bandera  a burlarse de las aspiraciones de este pueblo. Cumplió también al dar continuidad a los acuerdos serviles que firmó su antecesor Hipólito Mejía. ¿Acaso falta algo para calificarlo como lacayo?

Es la cúpula militar vinculada a figuras políticas que, lejos de discutirse si pueden o no seguir dirigiendo, deberán ser conminadas a responder por ofensas imperdonables, la que entierra con honores a un ex militar golpista y amigo de los invasores. De las entrañas de la podredumbre, nada distinto a este  adefesio podría salir…  

El Nacional

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