Es Jueves Corpus, festivo en nuestro país de arraigada fe católica a propósito de reafirmar el sentido del ofrecimiento del cuerpo de Cristo a través de la hostia en las misas. También lo declaramos festivo aquí, y recordamos aquella frase de Clint Eastwoot, representando al fotógrafo de National Geografic, cuando al despedir a la campesina (Meryl Streep), con la que sostuvo un romance por 4 días: No puedo desearte, porque no puedo tenerte.
Ahora Figueroa Agosto es un angelito digno de ser canonizado. Me ofreceré ir a prisión a pagar las culpas que las malas lenguas achacan a ese cristiano.
También me acabo de enterar que, sin una sola prueba, un periodista que ha sabido vivir muy bien gracias a las relaciones públicas ha descubierto que el profesor Narciso González (Narcisazo) se suicidó. Todo en una serie de conjeturas y citas inventadas que caen muy bien ahora que el país se ve abocado a responder ante la Corte Interamericana de los Derechos Humanos por este Crimen de Estado. ¿No será otra estrategia para limpiar el encubrimiento de este hecho por parte del hoy presidente de la República al comprometerse en aquel acuerdo del Frente Patriótico, y así limpiar una de sus pocas manchas como hombre inmaculado, puro, mesiánico?
Para no amargarle el jueves, le sugiero ver dos películas: Invictos de ese director magnífico que hoy es Clint Eastwoot, con las actuaciones de Morgan Freeman y Matt Damon, y que trata sobre un episodio del gobierno de Nelson Mandela y permite valorar la extraordinaria dimensión humanista de este hombre; la otra es Every body´s fine (Todos estamos bien) escrita y dirigida por Kirk Jones y protagonizada por Robert de Niro y la que todo padre con hijos grandes, debe ver, y como coincidencias que nos regala la vida, en algo parecido a lo que le sucede a él en la película, anda este papá que además escribe algo más que salud.

