Un estudio reciente del Instituyo de Microbiología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, reveló que el agua de botellones que se consume en trece provincias del país está contaminada, y no está apta para el consumo humano, por lo que deben retirarse del mercado.
De un total de 32 marcas, se escogieron 132 botellones y se determinó que no cuentan con aerobios mesófilos que son los que marcan los parámetros de las normas de calidad, algo grave que debe corregirse cuanto antes para evitar los brotes diarreicos que con frecuencia afectan a la población.
También durante la investigación se encontraron parásitos,lo que significa que el agua que se embalsa en botellones no están sometidas a controles de calidad, sin que hasta ahora ningún organismo oficial realice pruebas aleatorias, para proceder a clausurar a las envasadoras responsable de distribuir agua contaminada.
Las provincias más expuestas a contraer enfermedades por el consumo de agua contaminada son Santiago, Montecristi, La Vega, Bonao, Barahona, Independencia, Azua, San José de Ocoa y Santo Domingo, cuyos habitantes esperan que el Instituto de Protección al Consumidor (Proconsumidor) realice su propia indagatoria y haga análisis de laboratorios para clausurar a las envasadoras responsables de vender agua contaminada.
Otros estudios han establecido que el 80 por ciento de las aguas de la capital están contaminados, conteniendo materias fecales, una situación que requiere la intervención urgente de las instituciones del gobierno que tienen que ver con el agua potable que consume la población, pues esas informaciones tienen ribetes alarmantes.
Se ha determinado que los pozos de producción de agua potable (botellones), así como el líquido que consumen en hospitales, clínicas y escuelas no tienen ningún parámetro de producción y presentan el mismo esquema de contaminación, igual que la de uso doméstico, pues son vertidas en el acuífero sin ningún tratamiento.
La directora de Proconsumidor, licenciada Amina del Castillo, tiene la palabra.

