Aisha Syed Castro, al concluir la intensa y heróica V Sinfonía de Beethoven,levantó hacia lo altísimo el arco de su violín.
Y con este gesto daba las gracias por el talento entregado desde lo Alto, mientras que un público encandilado aún por la interpretación de exigente digitación, aplaudía con entusiasmo y un maestro Molina, sonriente y agotado, refería las loas y los “¡Bravo!”hacia la joven y virtuosa artista.
Toda la planta de la Orquesta Sinfónica Nacional se unía a la celebración del arte musical en sus más altos niveles.
La solista, elegantemente tornada de azul cielo -color de la campaña- se hizo dueña de la noche mostrando las razones por las cuales se evidencia como la más destacada violinista dominicana y una de las mejores de América.
Aisha fue anoche una mujer agradecida del talento recibido y contenta por ponerlo al servicio de una causa social.
Su vida ha devenido en una sucesión de acontecimientos que marcan su existencia y que incluyen su graduación como alumna destacada de la Escuela Yehudi Menuhin, en el 2003, hasta el premio Soberano que obtuvo el pasado marzo, otorgado por Acroarte y la Cervecería Nacional Dominicana.
La causa social. La campaña mundial de la Organización de Naciones Unidas llamó la atención de Estados y pueblos pidiendo a iluminar de azul el planeta los dias 1 y 2 de abril por la creación de conciencia en torno a este síndrome.
La primera dama Cándida Montilla ofreció previamente una conferencia magistral.
El proyecto del concierto Beethoven para el Autismo partió de Freddy Ginebra y Catana Pérez de Cuello, coordinadores del programa Ángeles de Cultura.
La noche musical fue reforzada por el Vals de Johan Strauss II y Danubio Azul y El Bolero de Ravel, además del concierto de Beethoven para violín y orquesta en Re Mayor.
Fue noche de música y sensibilidad.

