Opinión

AL DIA

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Entre casi medio centenar de oficiales de la Policía destituidos hace poco en Santiago, uno o varios añadieron a sus faltas haber participado en una tarea de espionaje de la fiscal Jenny Berenice Reynoso.

 Los periodistas locales buscaron la reacción de la representante del ministerio público y ella respondió que cuando aceptó la Fiscalía calculó los riesgos del puesto y decidió correrlos.

 Lo que es una actitud que revela mucha conciencia de parte de la Fiscal.

 Conciencia y valentía.

 Quizá las que harían falta a muchos de sus colegas y a jueces y otros funcionarios de la administración pública.

 Aquí hay funcionarios públicos y privados de todos los niveles que parecerían entender que su ejercicio sólo implica cobrar, cumplir más o menos con el deber y, en casos de peligro, abstenerse de actuar o hacerlo contra los principios y las normas de la honestidad y de la ética.

 En una u otra ocasión, la fiscal Reynoso ha precipitado declaraciones y en ese sentido no ha quedado muy bien parada ante la opinión pública.

 Pero son los casos en que, con las pruebas en las manos, la magistrada ha avanzado alguna conclusión que luego, con la complicidad del poder, es desconocida y echada a un lado.

 Como el caso del grupo de jóvenes contrabandistas a los que la dirección de Aduanas ordenó investigar, que la magistrada Reynoso investigó y que luego, por ser parientes de dirigentes del Partido de la Liberación y/o funcionarios del gobierno, se lavó sus expedientes y sus responsabilidades penales fueron minimizadas.

 Estas últimas declaraciones de la Fiscal de Santiago, en medio de todo el lodazal de complicidad y encubrimiento irresponsables de que se hace galas desde el poder, son un aliento para quienes piensan o quieren pensar que no todo está perdido.

 Jenny Berenice Reynoso da un ejemplo de valentía y de conciencia, encima de que ha ofrecido otros de moralidad y de ética personales y profesionales en el desempeño de su puesto, tan importante como peligroso.

 Joven todavía, la Fiscal de Santiago marca con firmeza los pasos con los que construye una trayectoria decente hacia la excelencia de la excepción.

 Tenía que ser mujer.

El Nacional

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