La ignorancia como norma
La ignorancia como norma, la indecencia y la grosería como mentalidad y el mal gusto como expresión son las características fundamentales de una bachata que nace como práctica y expresión de los más bajos instintos del ser humano y que se dirige a glorificar y masificar ese bajo instinto.
¿Y se pregunta alguna gente por qué suben los índices de delincuencia, la violencia intrafamiliar y los crímenes de género?
La venta por miles de cidís con bachatas es para sus cultores una muestra de que lo que hacen y como lo hacen, vende.
Y ese éxito comercial bonifica su origen y su propósito, legitima la ignorancia, la indecencia y la grosería y el mal gusto que parecen indispensables para concebir, escribir, componer y cantar una bachata.
En particular con la violencia intrafamiliar y los asesinatos perpetrados contra la mujer semejante en la que el machismo no consigue ver la imagen de su madre, sus hermanas, sus hijas-, la demagogia con la pobreza y la falta crasa de planeamiento y organización en los planes públicos de instrucción y educación desembocan hoy en un conflicto de envilecimiento social al que debe dedicársele estudio y propuestas de solución.
La llamada marginalidad urbana, donde se producen la violencia intrafamiliar y los asesinatos de género y la bachata como expresión artística aunque mucho más como modus vivendi fácil y cómodo-, no genera per se la ignorancia, la indecencia y la grosería y el mal gusto generalizados en la vida social de las mayorías.
Desde el accionar de los políticos tradicionales del déspota ilustrado neotrujillista Joaquín Balaguer hacia sus lados y hacia abajo- la demagogia con la pobreza es el verdadero y más poderoso caldo de cultivo para el envilecimiento de que da muestras la sociedad masiva, reflejo por supuesto del que se comprueba en los sectores de clase media mediana y alta y en el sector dominante.
La pobreza no genera delincuencia ni envilecimiento de la mentalidad social, por más que lo digan y lo repitan especialistas de la clase dominante que quieren culpar al pueblo por no recibir la instrucción y la educación que el Estado no le proporciona.
(A partir de que el Estado, su gobierno y sus otras instituciones han sido creados a imagen y semejanza de los intereses de la clase dominante, se entiende que el proceso de envilecimiento sea el único programa popular de instrucción y de educación que siguen los gobiernos, desde el fracaso del original Plan Decenal, subvertido y pervertido en sus esencias para convertirlo en una nueva versión de la educación trujillista).
El país enfrenta efectos de la demagogia con la pobreza -parte de la demagogia política en general-, lo que deviene trastrueque de valores que lleva a la cualquierización, al hacerse común el entendido de que todos están capacitados para todo y pueden hacerlo todo, sin miramiento alguno en requisitos racionales como los de la instrucción, la educación y la vocación específica.

