Hace varios meses recibí un correo electrónico de María Alicia, preocupada por la dominicanidad. (Me reservo los apellidos por su derecho de privacidad). Respondí como lo hago siempre que me escribe un criollo en el extranjero.
Lo único que tenía a mano para mi interlocutora era En busca del pueblo dominicano, investigación acerca del tema que publiqué hace algo más de diez años. Le pedí su dirección y lo envié.
Un tiempo más tarde y después de la lectura, María Alicia me escribió lo que sigue, que reproduzco casi íntegro porque contiene asuntos de interés para muchos otros criollos montados en el mismo caballo.
…Siento tanta pena por la condición en la cual se mantiene la mayoría del pueblo dominicano que en realidad cuando veo y comparo con la sociedad en la cual estoy viviendo puedo ver las similitudes. Hay tantas personas en este país que no saben nada de su historia, de la manera como los políticos los utilizan, que no saben interpretar su realidad ni saben el porqué de su pobreza aún siendo parte del país más rico del mundo. Estas personas ahogan sus frustraciones bebiendo, viendo televisión y endeudándose. Es un círculo vicioso…
Y sigue: Imagínese al Partido Republicano vendiendo su política dizque a favor de los valores familiares cortando todos los servicios dados a familias pobres y estrangulando a las escuelas públicas. Lo peor es que muchas familias pobres los apoyan. Están en contra de un programa de salud universal por creerlo comunista. Yo creo que las personas liberales y que creemos en un mundo más justo para todos no hemos podido crear una historia que convenza a las masas. Los conservadores tienen una historia mejor, o tienen más dinero para gastar y vender su historia…
Los tres párrafos finales de ese correo de María Alicia ocuparán parte del espacio de la columna del jueves, que seguirá con la historia, no sin antes informar que esta dominicana de 49 años nació en los meses que siguieron al ajusticiamiento del tirano Rafael Trujillo.
(Como se ve, aunque ella se proclama nadie, no es cualquiera. Ni mucho menos).

