Opinión

AL DÍA

AL DÍA

La dominicana se presenta de la siguiente, sucinta manera:  “Edad: 49 años. Vivo en Aromas, California. Estudié Bioanálisis en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Tengo una Maestría en Administración Escolar de la Universidad Estatal de California, recinto de San José, con énfasis en liderazgo escolar.

 “Trabajo como directora de una escuela pública en California, en donde educamos a todos los niños que llegan a nuestras puertas sin importar su raza, su origen o su condición migratoria…”

 Y sigue: “Salí de la República Dominicana en 1998 a vivir con mi esposo José Luis y mis dos hijos que fueron educados en escuelas públicas y los dos ya tienen carreras universitarias: Olga Teresa, ingeniera mecánica, y David, biólogo y ahora terminando la carrera de doctor en medicina neuropática.

 “Lo que le envié salió de mi corazón (se refiere a su mensaje anterior), no está editado y no sé si está ordenado lógicamente. Si necesita editarlo, por favor, hágalo…”. (Ese corazón parece sentir con

mucho estilo y lógica. Sólo hubo que transcribir su mensaje).

 “…Lo de mi nombre es una historia larga de contar. En realidad, mi primer nombre es otro pero nunca lo uso en Santo Domingo. Mi madre siempre me llamó María Alicia…”

 (Lo del nombre fue una aclaración que le pedí porque su correo electrónico está con el nombre que no usa y su apartado de correos con otro. Comoquiera, me quedo con el de María Alicia, por el que la llamaba su mamá).

 Y termina: “…Creo que vivir como inmigrante en otro país te da una perspectiva diferente en relación a la migración de las personas por el mundo. Quizá eso contribuya a mi pensamiento. También he tenido que aprender a sentirme negra porque cuando llegué aquí no tenía idea de que los demás me miraban como negra y tenían ciertas ideas y prejuicios acerca de mi persona. He tenido que trabajar bastante en mí misma para liberarme de la idea de que me importe que los demás piensen o dejen de pensar de mí debido a mi fenotipo. Esta experiencia me ha enseñado muchísimo”.

 Y cómo no, María Alicia, si vienes de un país de “blancos” donde a lo más oscuro que llega un dominicano en materia de calificar su piel o la de otros es a “indiecito”, “indio lavado”, “indio oscuro”, “moreno” o “morenito”, todo lo cual lleva latente el racismo y la discriminación que en 167 años de vida republicana nos ha impuesto desde la escuela primaria   la clase dominante colonial y colonialista.

 Lo aprendiste “a la cañona”, frente al prejuicio, al racismo y a la discriminación en un país extranjero donde apenas en 1963 se promulgó la ley de integración de los negros a las universidades exclusivas para blancos.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación