Opinión

AL DÍA

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Aparte de muestra permanente de objetos y fotografías de culto, pertenencias que serían donadas al Museo, una de sus tares principales pudiera ser la realización del primer censo de combatientes de abril.

 Militares y civiles, los combatientes se empadronarán de tres en tres, con sus nombres y ubicación por comando, lo que seria verificado por responsables de las operaciones durante la revolución y guerra patria de Abril de 1965.

 La tarea es delicada y fijaría en número mínimo de tres la gestión de registro en el censo para que unos y otros, del trío, ofrezcan entre ellos testimonios de ratificación.

 Lo que no exime la labor de comprobación que deberá realizarse con los responsables militares y políticos de la organización de comandos y la operación militar durante el acontecimiento.

 En algún momento, el presidente constitucionalista coronel Francisco Caamaño Deñó estimó en diez mil los hombres bajo las armas en los 11 barrios de Santo Domingo cercados y limitados por el llamado corredor de seguridad de los invasores norteamericanos de Oeste a Este de la ciudad.

 La labor de censo ofrecerá en un plazo prudente una información precisa de la que tanto los grupos e individuos de la sociedad como los historiadores y periodistas carecen en este momento.

 El censo permitirá también establecer la cantidad de los comandos, sus nombres y el número de hombres de cada cual, así como la cantidad de sus bajas, heridos y muertos, durante los diversos combates.

 Será difícil la tarea de censar en cuanto a los primeros cuatro días de la revolución, 24 a 28 de abril, pero no así después de que los combatientes y su gobierno constitucionalista fueron reducidos a once barrios de Santo Domingo.

 La división de las operaciones militares en comandos empezó a realizarse en los días previos al 28 pero su organización tomó forma definitiva e institucional con la juramentación del presidente Caamaño Deñó el 4 de mayo.

 Junto a la tarea del censo, diseñada y realizable por especialistas y personal entrenado, el Museo creará su patrimonio de objetos de valor y de reliquias revolucionarios mediante donaciones que serán registradas y colocadas, con el o los nombres de los donantes, en los estantes o vitrinas.

 La vigilancia y seguridad del recinto, durante sus horas de apertura al público, será una labor no tan difícil ya que el edificio Copello que lo albergará tiene como acceso sólo una puerta y una escalera.

 Otras puertas abiertas por inquilinos serían tapiadas, y sus vitrinas exteriores utilizadas como tal pero con la protección de un enrejado individual de hierro.

 Lo correcto es que, en el orden de su fachada, la única exhibición del Museo sea la de su nombre claro y legible.

El Nacional

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