Quería ir a Cuba
Leonel Fernández pudo haber ido cuando era un joven profesional sin mayor nota como tal ni como político. Pero esperó. Porque lo decidiera o porque no encontró la posibilidad, esperó. Su sueño de ir a Cuba incluía conocer y conversar con Fidel Castro, el líder de la Revolución, y eso no lo consigue un turista del montón.
Inclusive esperó a que el espeluznante George W. Bush entregara el poder al nuevo presidente Barack Obama para decidirse. Ya presidente de la República por tercera ocasión y aunque en la mayor de las Antillas había convocada una reunión de política económica ante las devastaciones de la globalización, sintió garantía de que podía ir y saludar y conversar con el retirado Comandante en Jefe.
(En su país, mientras y desde hace unos meses, no hay embajador de Estados Unidos y no hay comentarios de que esté a tiro de jit la designación de uno nuevo, después de que la victoria demócrata de noviembre pasado llevó a la renuncia de Robert Fanin).
En Cuba, aparte de asistir a sesiones de la reunión internacional, el presidente Fernández fue a donde va muchísima gente. Así cumplió esa parte de su sueño de ir a Cuba.
No había fotógrafos oficiales en la entrevista del presidente dominicano y el dirigente cubano pero uno de los acompañantes de Fernández, quien por supuesto no participaba de la entrevista, fue llamado para que con su cámara o con la de su teléfono tomara la prueba de la entrevista.
La calidad de la foto demuestra la tarea del aficionado.
Así las cosas y sin gran esfuerzo, Castro se percató de que el presidente Fernández utilizaría esa visita como capital político y, en reciprocidad, decidió él hacer lo mismo.
En uno de los artículos que publica en la prensa cubana y que reproduce la del mundo, Fidel se refirió a la visita de Leonel y reveló que habían estado de acuerdo en juicios críticos acerca de la política imperialista.
Cuando regresó a su país, la maquinaria propagandística del presidente Fernández se limitó a publicar la foto comprobatoria con alguna información de las incidencias de la reunión internacional en La Habana.
No hace mucho, el presidente norteamericano Joseph Biden encabezó en Costa Rica un intercambio de opiniones con los presidentes de Centroamérica a la que no invitó al presidente Fernández.
Como se sabe, el país es signatario del Acuerdo de Libre Comercio Centroamericano. En lo geográfico es del Caribe antillano pero para ese particular fin había cerrado filas con América Central.
Y de ahí empezó a tejerse una telaraña de tesis, antítesis y síntesis acerca de la situación EEUU-RD, mientras se añade otro mes a los que lleva la misión sin embajador y se recuerda que, en su primera administración, Fernández estuvo dos años sin delegación diplomática de Estados Unidos.
Veremos, dijo un ciego.

