Entonces cabo o sargento de la Aviación Militar de la tiranía de Trujillo y feudo personal de Ramfis Trujillo Martínez, Lorenzo Sención Silverio era de los acompañantes del teniente Jean Awad Canaán el 30 de noviembre de 1960 al momento del accidente que sólo le costaría la vida al oficial.
Acompañantes, también, el teniente dentista Pedro Rodríguez Botello y el pelotero Manolo Valenzuela, a quien habían mandado buscar a Guayabal, un campo de Padre Las Casas, Azua.
El teniente dentista pertenecía lo mismo a la AMD, igual que Awad, y como lo sería Valenzuela, una vez asimilado para integrarse al equipo de pelota del arma.
Cuenta Sención Silverio que, mientras esperaban en Padre Las Casas al pelotero mandado buscar a Guayabal, los oficiales y él tomaron tragos por largo tiempo.
Cuando Valenzuela llegó, a pesar de que estarían pasados de tragos, el teniente Awad decidió regresar, lo que aceptarían el teniente Rodríguez Botello y el cabo o sargento Sención Silverio.
En Guanito, a pocos kilómetros de San Juan de la Maguana, el vehículo que manejaba el teniente chocó con un camión sin luces y, siempre de acuerdo con quien entonces era cabo o sargento de la Aviación, Awad Canaán moriría con el impacto.
El teniente dentista Rodríguez Botello, el pelotero y Sención Silverio sufrieron heridas y contusiones que no eran graves.
El entonces cabo o sargento cuenta también que, en el hospital de San Juan, el doctor Felipe Herrera certificaría la muerte.
¿Podrían decir otra cosa, en ese momento, el teniente dentista y sargento o cabo de la Aviación presentes en el accidente o el mismo doctor Herrera que recibió a tres como heridos y a uno como cadáver?
Y después, o ahora, con todo y que han transcurrido cincuenta años del acontecimiento, ¿podrían esos dos militares y el doctor Herrera contradecir lo que sería su versión de entonces?
¿Eran inocentes, los dos militares de la Aviación, de la trama contra el teniente Awad Canaán que había urdido el coronel León Estévez y que como orden había transmitido al exoficial del SIM que hizo esa confidencia al comentarista Julio Hazim?
¿Hasta qué punto de inconciencia habían consumido alcohol los dos oficiales y el cabo o sargento?
¿Y por qué, en el estado que dice Sención Silverio en que se encontraban los tres, dos de ellos aceptarían que Awad Canaán condujera el vehículo en que volvían a San Juan?

