El gobierno del presidente Fernández gestiona vender al Estado venezolano el 49 por ciento de sus acciones en la Refinería de Petróleo.
Que se vea y que no, los opositores criollos al negocio de Estado se sostienen en un prejuicio contra el presidente Hugo Chávez, a quien presentan como de izquierda radical y veleidoso.
Resulta que el Estado no negocia con el presidente venezolano sino con el Estado de ese país, que lo fue antes de Chávez y que lo será cuando éste desaparezca, de la misma manera en que el dominicano lo fue antes y lo será después de Fernández.
Como país petrolero y vendedor internacional del hidrocarburo, Venezuela cuenta con el know how tecnológico y la experiencia de una vida en el manejo del negocio.
Sus expertos, profesionales y técnicos de nivel internacional, pares de la dirigencia de la Organización de Países Productores de Petróleo (Opep), están de sobra capacitados para participar en la operación de la Refinería.
Como lo estuvieron, durante todos los años anteriores y con privilegios y ventajas sin cuento, los financistas y administradores de la Shell, que hasta hace poco detentó la propiedad de ese cuarenta y nueve porciento de acciones.
En realidad, la gente de la Shell propietarios multinacionales de la empresa de producción, distribución y venta de ese nombre-, cumplía la formalidad de que el Estado designara a un presidente de Refidomsa aunque con realidad de gomígrafo.
Por más que no quieran aceptar la realidad y decir lo contrario, los presidentes de la empresa mixta fueron monigotes de lujo a los que la Shell enriquecía con sobresueldos y otras utilidades con tal de que la dejaran manejar a sus anchas el negocio. Y el silencio es oro.
De ahí que, en todos sus casi cuarenta años de operación, la planta no se modernizó ni expandió sus operaciones, que al final apenas da abasto para cubrir parte de la demanda nacional de combustibles y lubricantes derivados.
La empresa estatal venezolana, Pedevesa como siglas de Petróleos de Venezuela, Sociedad Anónina, parece incluir en su oferta la ampliación, modernización y expansión de la refinería y, esencial, su conversión en una industria real, frente a su presente de simple intermediaria comercial, procesadora y distribuidora,
Pero lo primero, para tratar acerca de este negocio, es establecer que es una operación financiera y económica de Estado a Estado y que los nombres de los presidentes Chávez y Fernández figurarán en ella sólo como accidentes coyunturales, ejecutivos de los estados que concertarían el acuerdo.

