Vásquez, Jimenes, Arias
Desde fines del siglo antepasado, Horacio Vásquez levantó una ola de simpatía y apoyo que lo convirtió en el primer gran dirigente de masas que conocía el país.
Antes y contemporáneos hubo civiles y militares, o la mezcla de ambos, que en provincias y regiones concitaron el respaldo de mucha gente pero Vásquez fue el primero que verificó esa proyección en todo el territorio.
Su Partido Nacional agrupaba a gente del campo y la ciudad de las diversas clases socioeconómicas.
Hacendado de Estancia Nueva, Moca, la forma de ser y la visión democráticas del general Vásquez llevaron a que la gente del pueblo se identificara con él.
Esa mentalidad y forma de acción pudo demostrarlas desde el gobierno, sobre todo en el cuadrienio 1924 a 1928 y en el bienio de la prolongación, 1928 a 1930.
La honradez en la administración del erario, el fomento de la agropecuaria, la construcción de acueductos y carreteras, el auge del comercio interno y exterior, marcaron en esos seis años un jalón de progreso dentro de un clima de libertades y ejercicio de los derechos como no se había conocido hasta entonces.
Vásquez fue a gobierno tras la invasión y ocupación militares de Estados Unidos de 1916 a 1924 y sus manos manejaron la driza que enastó la bandera dominicana en la Fortaleza Ozama el 12 de julio de ese último año.
(De 1908 a 1911 había gobernado el general Ramón Cáceres, hacendado, comerciante, primo y seguidor de Vásquez separado de las filas del PN para buscar una posición propia en el escenario, y con la excepción de algunas accciones autoritaristas, su gobierno estableció iniciativas democráticas y de buena administración.
(Cáceres solía repetir en privado y en público que sería el último presidente machetero).
Juan Isidro Jimenes, capitaleño radicado en Montecristi, fue un hombre de extraordinario éxito en los negocios de transporte, exportación e importación, lo que lo catapultó a la política.
Más o menos contemporáneo de Vásquez, fundó como reacción el Partido Jimenista y como el gallo había sido tomado ya como símbolo del PN del primero, le suprimió la cola o rabo al gallo horacista y el suyo fue un gallo bolo.
El general Desiderio Arias, caudillo de la Línea Noroeste donde Jimenes tenía su principal asiento de poder popular y por ello bolo, decidió en una ocasión sacar a su gente del jimenismo.
Al hacer imprimir la papelería de su nuevo partido, que utilizaría también como símbolo al gallo bolo, el original del fotograbado o clisé no pudo imprimir las patas del gallo como el original sino como dos manchas negras.
Y de ahí el bolo pataprieta que desde entonces se dio como sobrenombre al jimenismo desiderista.

