Del dinero que se lava en el país, el primero es el que se paga a los abogados de los narcotraficantes y a sus asociados y relacionados.
De acuerdo con un código de moral personal y otro de ética, a los narcotraficantes y afines los deberían defender abogados de oficio.
¿Por qué?
Porque se supone, aunque la persona sea inocente hasta prueba en contrario y sentencia de tribunal, que los acusados de narcotráfico y con visos de serlo no deban ser defendidos por abogados de principios.
¿Duda persona alguna que sea un narcotraficante José David Figueroa Agosto o Crhistian Almonte o Junior Cápsula?
Si alguien duda o quiere dudar, sobre todo los abogados defensores de sus asociados y relacionados, debe recordar que este sujeto está condenado en Puerto Rico a 209 años de prisión por crímenes entre los que está el narcotráfico.
¿Qué alegan abogados para defender a los narcotraficantes y afines?
Que la gente tiene derecho a una defensa y que la declaración de derechos humanos lo consigna.
¿Esperan esos abogados, para cobrar las sumas astronómicas que cobran a sus defendidos a que el juicio termine para hacerlo?
No. Cobran por adelantado una suma parcial que, cada cierto tiempo, debe abonarse hasta completar el monto fijado.
¿Cómo pagan a sus abogados los narcotraficantes y sus asociados y relacionedos?
A través de personas que no están vinculadas a los casos judiciales pero que sí tienen y mantienen una relación personal y comercial con los imputados.
¿Y de dónde viene ese dinero?
Los ingenuos o que quieran serlo o que les convenga serlo pudieran pensar y decir que esas personas que pagan son amigas del alma o compañeras de infancia de los acusados.
En realidad, no. Son asociados y relacionados del narcotraficante o sus asociados y relacionados encausados a quienes todavía no alcanza la mano de la justicia y quienes manejan, como testaferros y por el pago de una jugosa comisión, fortunas de esos imputados.
En el caso de Sobeida Félix Morel, a la que se varió la pena de coerción por la de libertad condicional, situación que aprovechó para fugarse del país y permanecer un año como prófuga hasta ser apresada en Puerto Rico, el abogado que la defiende, Félix Portes Núñez, lleva su caso desde entonces y juró y perjuró en el tribunal que su defendida no escaparía del país y cumpliría con sus citas semanales en la Fiscalía.
La fuga agravará la pena de Félix Morel pero no significa cosa alguna para su abogado defensor.
¿Hasta dónde alcanza la impunidad de los abogados defensores de narcotraficantes, asociados y relacionados?

