Opinión

Al día

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El antecedente de Rafael Trujillo en el poder fue el gobierno democrático del general Horacio Vásquez. ¿No constituían esos ocho años anteriores el tiempo del que el tirano en ciernes era producto?

 A principios del siglo pasado, las condiciones democráticas que creó Vásquez desde el poder habían empezado a darse con los gobiernos del general Ramón (“Mon”) Cáceres y del antiguo sacerdote Carlos Morales Languasco.

 El primero, quien gobernó hasta su asesinato en 1911, soñaba con ser “el último presidente machetero”. Y el segundo, quien tuvo una interinidad tras el asesinato del primero, quiso cambiar por escuelas todos los cuarteles militares del país.

 En el orden internacional, además, en 1930 ganaba el poder en Chile el socialista Marmaduke Grove. No un demócrata sino, varios pasos adelante, un socialista y quien no fue derrocado ni asesinado y estableció en su país suramericano lo que sería una institucionalidad democrática rota sólo 43 años después por el golpe y el aquelarre militar de sangre y violación de derechos del general Augusto Pinochet contra el socialista Salvador Allende.

 ¿Cuál era el tiempo en que surgía Trujillo como tirano?

 ¿El tiempo del demócrata Vásquez o del demócrata Cáceres o del demócrata Morales?

 ¿El tiempo del socialista chileno Grove?

 De manera individual y personal, por cuestiones de su formación militar norteamericana obtenida durante la ocupación de su país, Trujillo andaba a cuestas con esa circunstancia y sus consecuentes y primitivas ideas despóticas de gobierno.

 Quería al país como finca e industria para su provecho, al Estado como cuenta personal de banco, a los políticos e intelectuales como a los lacayos que manejó a conveniencia y capricho durante treintiún años y al pueblo como a esclavos de toda categoría en una sociedad que se dividía en los trujillistas ricos, los acomodados turiferarios y alabarderos y las masas pobres, indigentes e ignorantes. 

 Y desde febrero y agosto de 1930 en que tomó el poder, hizo cuanto se le antojó para lograr que todo aquello fuera como quiso.

 Trujillo fue un regreso a las ideas y métodos coloniales despóticos de los Pedro Santana, Buenaventura Báez y Ulises Heureaux y no un producto de su tiempo, marcado por los gobiernos democráticos del general Vásquez y por los sueños, democráticos también, del general Cáceres y de Morales Languasco.

 ¿Por qué no siguió el ejemplo de los ocho años de Vásquez o los pujos liberales de Cáceres y Morales Languasco de principios de ese siglo?

 Formado en el cuartel del autoritarismo por una fuerza extranjera invasora de su país, los norteamericanos entre 1916 y 1924, Trujillo fue la causa y circunstancias de la tiranía: violación sistemática de los derechos y libertades de la gente y despojo,  robo, persecución, encarcelamiento, deportación y asesinato como “razones de Estado”.

El Nacional

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