El licenciado Rafael Estrella Ureña ni el general Rafael Trujillo contaban con poder popular para contender en unas elecciones. El segundo era jefe del Ejército designado por el presidente Horacio Vásquez y el primero había ocupado un puesto diplomático.
Las elecciones de 1924 fueron ganadas de manera abrumadora por el caudillo mocano. Perdió el licenciado Francisco J. Peynado, de la oligarquía capitaleña pronorteamericana.
Para cuando se planteó la prolongación, que extendería de 1928 a 1930 el mandato de Vásquez, Peynado no había logrado reunir y aumentar fuerzas y, de hecho, no había adversario para el Presidente.
Estrella Ureña y Trujillo lo sabían quizá mejor que nadie pero como ambicionaban el poder, se dieron a la conspiración.
Con la fortuna y el poder que había concentrado desde la ocupación militar norteamericana a la que sirvió de 1916 a 1924, Trujillo integró un ejército leal a los privilegios que concedía y creó una banda de matones militares a la que llamarían La 42 y que encabezaría el capitán Miguel Ángel Paulino.
Estrella Ureña, en Santiago, conversó con algunos de los viejos caciques de la ciudad y de la zona y se organizó entonces lo que fue llamado Movimiento Cívico, que no era otra cosa que el disfraz del golpe de Estado.
Se suponía que hubiera elecciones en 1930 pero Trujillo ni Estrella Ureña podían contar con votos para ganarlas. Habría triunfado la candidatura de la alianza de los partidos Nacional, el de Vásquez, y Progresista, el de Federico Velásquez, pero en febrero de ese año se dio el golpe de Estado.
Trujillo traicionó al presidente Vásquez con la intención de quedarse con el poder, lo que disimuló al utilizar a Estrella Ureña como testaferro. Y al gobierno constitucional 1924-1928-1930 sucedió una provisionalidad que encabezaron Estrella Ureña como presidente y Trujillo como vicepresidente.
Estrella creyó que encabezaría la boleta como candidato a la presidencia respaldado por el poder militar de comandante del Ejército pero el tiro le salió por la culata.
Y tuvo que aceptar la candidatura vicepresidencial porque la presidencial la ocupó el general Trujillo.
El gobierno democrático de Vásquez, durante el primer cuadrienio y en el bienio de la prolongación, no fue una circunstancia que atenuara siquiera la intención de Trujillo de instaurar una tiranía.
A sangre y fuego llegó al poder, por unas elecciones amañadas hasta el escándalo, como a sangre y fuego se mantuvo y sería ajusticiado 31 años más tarde.

