Opinión

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El sustantivo gavillero
Da la impresión de que el sustantivo se inventó después de la segunda invasión militar de Estados Unidos.

 Ese nombre se dio a quienes, en particular en el Este y en nombre de la soberanía patria, hicieron frente a los soldados invasores 1916-1924.

 Desde hace unos días, la investigadora María Filomena González Canalda demuestra con documentos que “gavilleros” hubo desde 1904.  (Gavilleros, 1904-1915. Archivo General de la Nación, volumen LXIV, 331 páginas, Editora AZ).

   El “Diccionario de la Lengua Española”, vigésima segunda edición, 2001, en su página 763 y en una segunda acepción define “gavilla”:

  “Junta de muchas personas y comúnmente de baja calidad. Gavilla de pícaros. Gente de gavilla”.

 (No asienta la definición de “gavilleros”, aunque se dé, por extensión).

 Y por ahí “gavillero” y “gavilleros”.

La primera acepción define a una tarea y a desechos agrícolas aunque no hay definición de “gavillero” para quien la realiza o para el cúmulo de desechos.  No existe “gavillero” o “gavilleros” para los miembros de esa “Junta de muchas personas y comúnmente de baja calidad” que integran las “gavilla de pícaros” y son “gente de gavilla”.

 La denominación “gavillero” o “gavilleros” es peyorativa y no vino de los militares de la invasión norteamericana, quienes no hablaban español, sino de dominicanos pronorteamericanos que sí conocían el idioma y lo conocían muy bien, como la lengua de su amo.

  Peyorativa igual, aunque de dominicanos de una u otras confesiones políticas aplicada a dominicanos de otras u otra confesiones políticas, el “gavilleros” que la investigadora González Canalda rastrea hasta principios del siglo pasado.

 Es posible que el académico español de la lengua estableciera la definición de “gavilla” con un sesgo de clase pero no cabe duda alguna de que sí marcaron esa tendencia los dominicanos que empezaron a utilizarla en 1904 y que se la regalaron a los yanquis desde 1916 para que despreciaran y denostaran a los patriotas.

 La “canalla” reunida en las gavillas de principios del siglo pasado y desde 1916 estaba integradas por personas “de baja calidad” según se la mirara desde una óptica de clases para la que el pueblo es “de baja calidad” (el pueblo de la Separación de 1844 y de la Restauración de 1861, por ejemplo).

 Tal y como se bautizó “mulato” al resultado de la mezcla de la negra con el blanco o de la blanca con el negro, dado que el término viene de mulo, que es un animal de tiro, que no se reproduce porque es estéril.

 Para lograr al mulo hay que cruzar al caballo con la burra porque el mulo ni la mula, apareados entre sí o con burro y caballo, producen resultado alguno. (El autor de la columna, para denominar al resultado de la mezcla que es el “crisol de razas” de la dominicanidad, siempre utiliza mestizo y nunca el término despectivo con el que han enseñado a los criollos a menospreciarse y despreciarse a sí mismos).

 (Más tarde, la recensión de “Gavilleros…”, de la investigadora González Canalda, puesto a circular hace poco en la Academia de la Historia).

El Nacional

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