Pinochet tampoco tiene tumba
Desde agosto del año pasado pasa un documental codirigido por Elizabeth Farnsworth y Patricio Lanfranco, El juez y el general, acerca del proceso judicial del dictador Augusto Pinochet.
Pinochet estuvo en el poder de Chile, directo e indirecto, desde el 11 de setiembre de 1973, momento del derrocamiento del presidente marxista Salvador Allende, hasta su muerte el 10 de diciembre de 2006.
De manera formal, el genocida chileno estuvo en el poder hasta el 11 de marzo de 1990, diecisiete años después del golpe, pero conservó la jefatura de las fuerzas armadas o una senaduría vitalicia, poder que utilizó para mantenerse hasta el último momento como burla frente al pueblo, sus instituciones y los derechos humanos.
Un juez conservador, Juan Guzmán, aceptó llevar el caso contra Pinochet después de que el juez español Baltazar Garzón hiciera pasar en Londres un mal rato al dictador, quien se chequeaba allí el estado de su salud.
Al final, las autoridades inglesas determinaron que la autoridad judicial española no tenía jurisdicción en el Estado de su majestad Isabel II y el militar volvió a su país, donde fue recibido por la plana mayor de las fuerzas armadas y civiles también de extrema derecha.
Cuando de manera formal dejó el poder, Pinochet se hizo nombrar senador vitalicio y el fuero de legislador lo ponía fuera de la acción judicial, o por lo menos hacía difícil que la justicia pudiera llamarlo a capítulo bajo acusaciones de genocidio y corrupción.
El juez Guzmán logró expedientes y pruebas y, logrado el desafuero por el Senado, llevó a Pinochet al banquillo.
Por supuesto que el dictador lo negaba todo y, más, el grupo de su defensa pretextaba su avanzada edad y hasta descontrol mental para tratar de evitarle la comparecencia.
Tan pronto el juez dictó la orden de detención, tras interrogar a Pinochet en su residencia un sábado en la mañana, inició una redada de los principales jefes militares que habían cumplido órdenes y añadido iniciativas para el genocidio que empezó en todo Chile el 11 de setiembre de 1973, incluido el suicidio del presidente Allende.
Un poco antes del conocimiento del juicio, el general Augusto José Ramón Pinochet Ugarte, quien había nacido en Valparaíso, el 25 de noviembre de 1915, decidió morir el 10 de diciembre de 2006.
Tenía 91 años, muchos de los cuales los pasó en los cuarteles, en una carrera que lo llevó a general y a jefe de las fuerzas armadas golpistas. Durante 17 años fue jefe de Chile y desde 1990 cuando entregó el poder formal, ocupó una posición de poder por encima de todos los otros de la democracia chilena.
Pero igual que las docenas de cientos de chilenos a los que hizo desaparecer tras asesinarlos en masa, el general Pinochet no tiene una tumba en Chile. Por temor a que el pueblo la convirtiera en excusado, él mismo y su familia decidieron que sería cremado y ocultadas sus cenizas en un lugar que sólo ésta conoce.
Esta es la conclusión del documental de Farnsworth y Lanfranco que hoy día pasa en el mundo por varios canales del cable.

