1930-1961: problema de fuentes
1.- Hasta hoy, la historiografía dominicana prohispana investigó para su trabajo en los archivos españoles de Indias, Simancas, Salamanca, el General y Militar, y en autores como Ramón González Tablas, José de La Gándara y otros, funcionarios civiles y militares de la colonia.
En esos archivos como en los escritos de funcionarios civiles y militares se marca el interés español y gobernante, por encima y sin tomar en cuenta la objetividad que no era para ellos un requerimiento porque escribían oficios, cartas, memoriales, reportes e informes como partes de un gobierno.
Sócrates Nolasco, en El general Pedro Florentino y un momento de la Restauración (1938, 1973 y 1994), su ensayo histórico, pone el dedo en la llaga de la única fuente española como material de trabajo de históriógrafos dominicanos a despecho de fuentes testimoniales personales y de actas y otros escritos en archivos personales criollos y en documentos de cabildos, iglesias y parroquias.
Florentino, quien ascendió en la guerra separatista al más alto rango que alcanzó militar alguno de la gesta, general de división, es presentado por los funcionarios civiles y militares de los prohispanos de la colonia y la anexión de 1861 a 1865 como salvaje, primitivo, bárbaro.
(El caso de los prelados y curas católicos de la época y posteriores que llamaban salvajes, primitivas y bárbaras a las religiones que no eran las suyas la africana de los negros esclavos, para citar un buen ejemplo-, y ponían de muestra para su calificación que esa gente, en actos rituales, sacrificaba pollos y gallinas y se bebía su sangre.
(Olvidaban esos prelados y curas que en sus misas de cada día, a los fieles se les reparte, consagrados, un pedacito de pan, el cuerpo de Cristo, y un vino que sólo bebe el oficiante, la sangre de Cristo, con lo que cualquier buen entendedor pudiera decir que se trata de un acto salvaje, primitivo y bárbaro de una religión que se fundamenta en el canibalismo o antropofagia y en el vampirismo).
El historiador nacional José Gabriel García, en su Compendio de la historia de Santo Domingo cuyos cuatro tomos fueron reimpresos a fines de los años sesenta del siglo pasado, es de los que cae en la condena a priori del general de división Florentino, basado en las fuentes de los prejuiciados hispanófilos él era uno de ellos- y de las fuentes de archivos y funcionarios civiles y militares del gobierno colonial.
Pero hay bastante más acerca del problema de las fuentes como el que reporta la necesidad de estudiar con rigor y seriedad a la tiranía de Rafael Trujillo en todos sus aspectos-, aunque hay que dejarlo para otras columnas.

