2.- A la sombra de mi abuelo, relato novelado, pudo concursar como el testimonio que es, verdad y mentira, pero no como la novela que no es.
A lo largo de 331 páginas, la nieta del tirano Rafael Trujillo cuenta su vida antes y después del 19 de noviembre de 1961, cuando hermanos esposa e hijos y colaboradores de Trujillo y Ramfis salieron al exilio.
La obra denuncia que, de todos, Aída sería la más afectada por la infuncionalidad del matrimonio de sus padres, Tantana y Ramfis, hijo a su vez de la disfuncionalidad de la unión y matrimonio de sus padres.
El tirano, hombre de familia formal, tuvo una historia real de queridas e hijos naturales y de casas montadas a unas y a otros.
Divorciado de Bienvenida Ricardo cerca de 1930, con el pretexto de que ésta no podía tener hijos, después y fuera de matrimonio tuvo con ella a Odette.
Su amante más escandalosa, Lina Lovatón, con quien procreó a Rafael Leonidas y a Yolanda. Vivieron siempre en Miami. Los deportó la tercera y última esposa, María Martínez.
En 1931, antes de casar con María, le nació Ramfis, hijo adulterino en su matrimonio con Bienvenida. Pero lo legitimó por divorcio de la segunda y matrimonio con la primera.
Ramfis, heredero del trono, coronel a los cuatro años y general a los ocho, creció en un ambiente de consentimiento que lo convertiría en un ser sin criterio ni meta racional pero hábil usufructuario de la extraordinaria fortuna del padre.
Con su camarilla, sería de los primeros criollos en consumir drogas morfina- que le despachaban en el hospital militar Brioso Bustillos, de San Isidro.
No tenía amigos sino sirvientes y a ellos, a raíz de las expediciones antitrujillistas de 1959 y del ajusticiamiento de 1961, los llevó a participar junto a él en el asesinato de los expedicionarios y de los ajusticiadores. A cinco de éstos, amarrados también, los ametrallaron en la Hacienda María el 18 de noviembre.
A la sombra de mi abuelo puede ser la confesión de culpa indirecta o de toma de conciencia de la segunda nieta del tirano, lo que le tomaría cerca de cincuenta años de una vida variopinta de matrimonios, uniones, ruinas y cuatro hijos.
Educada en la tradición machista que esclaviza a la mujer desde ella misma, ahijada del dictador español Francisco Franco, formada en colegios de monjas católicas inquisidoras y la única en disentir del trujillismo familiar de herencia entre sus hermanos y primos-hermanos, Aída apelaría a la catarsis de su relato novelado para tratar, al fin, de poner su pensamiento y sus sentimientos en orden y armonía.

