Opinión

Al revés, Franklin

Al revés, Franklin

El narco es poderoso porque es poder estatal y empresarial. El narco no anda por un lado y el gobierno por el otro. No anda por allá y el empresariado inescrupuloso por acá.

El tráfico por mar paga peaje en altas instancias de la Marina  (el 15 por ciento del valor del cargamento).  El bombardeo aéreo cuenta con la complicidad de enclaves en ésa y otras instituciones armadas.

El sistema aeroportuario, con su seguridad, está contaminado por las mafias de la droga. No pocas compañías aéreas están en el lavado de dinero y en el tráfico de narcóticos (la tarifa actual es del 12%).

En el  Aeropuerto de Santiago se parquean algunos “jets” privados que no se cansan de traer dólares del exterior. Y son  propiedad de  empresarios que financian al PLD.

La DNCD desde años atrás ha sido tomada por esas mafias, mientras no pocos de sus ejecutivos desplazados, beneficiarios de esa alianza perversa, ocupan posiciones relevantes en las Fuerzas Armadas, donde además abundan sicarios militares protegidos por sus jefes. Los generales de Quirino, unos pro-Hipólito y otros pro-Leonel, han sido protegidos. Igual ciertos ministros y dirigentes políticos sobornados por él.

La DNCD extorsiona al micro-tráfico y  protege el macro-tráfico. La Policía Nacional también. Tiene generales de los “capos”.

Bancos, bancas, distribuidoras de vehículos, discotecas, empresas de zona franca… son parte de ese negociazo con conocimiento y participación de autoridades. Todos con buena representación en el Congreso y en los cabildos. La alianza de este gobierno con el de Colombia ha producido un incremento del flujo de capitales sucios para el lavado y el reclutamiento de importantes figuras militares del entorno palaciego. Eso puede explicar el por qué en el “caso Paya” sólo aparecen los muertos y no el dinero ni la droga.

No son sólo treinta los precandidatos de la droga. Son muchos los vinculados y financiados, ninguno de ellos de pinta izquierdista. Vincho se quedó corto y no por desinformado, sino porque no le interesa hablar de un narco-estado que cuenta con el permiso de su actual jefe; mientras al general Mateo Rosado le interesa presentarse débil frente al narco poderoso, separando artificialmente el narco civil del narco-estado y de la DNCD.

 Por eso, cuando pérfidamente Franklin Almeida acusa a las izquierdas y a los dirigentes populares de “estar vinculados al narcotráfico”, ha hecho el ridículo de intentar poner nuestra realidad con la cabeza hacia abajo y los pies hacia arriba. Totalmente al revés.

El Nacional

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