No, no es cierto que aún deambulen limosneando por nuestras calles miles de niños. No, es falso que aún tengamos más de un 35% de nuestras familias viviendo en extrema pobreza.
Es mentira que todavía existan decenas de miles de niños fuera de las aulas.
No, es un mito asegurar, que tenemos un 30% de desempleados.
No, es una falacia la cifra de 4 millones de dominicanos fuera de la Seguridad Social.
No, es una calumnia asegurar que todavía se mantienen las cuotas de recuperación en los hospitales públicos.
No, son fruto de la envidia el endilgarle actos de corrupción a la actual administración y a las dos anteriores del partido que era de Juan Bosch.
No. es pura desinformación asegurar que mientras muchas familias se acuestan sin cenar, en otras, en las de los funcionarios del gobierno botan comida.
No, es una total difamación expresar que un grupito menor de 100 funcionarios del gobierno, algunos con sueldos de más de un millón de pesos, reciben más dinero que 100,000 mil trabajadores a los que se le escatimó un justo aumento salarial.
No, es fruto de la maledicencia asegurar que aun se mantiene el nepotismo.
No, es embuste que con nóminas marginales se favorece a compañeros, compañeritas, compatriotas, novias, esposas, amantes, amigos, compadres, religiosos, ateos, y un largo etcétera.
No, es un engaño de parte de grupos de incultos, incapaces de sostener una conversación intelectualmente adecuada, el querer señalar que han sido nombrados fuera de la ley miles de secretarios, subsecretarios, inspectores, asesores, asistentes, asistentes de los asistentes…
No, esto es mentira. Ya lo aclaró el Presidente en su almuerzo con los directores de medios. Estas elucubraciones nuestras son esa misma expresión de envidia en la que anda envuelto y perdido el que construye algo más que salud.

