Aya Marcay Quilla
A nuestros indiecitos, que se mueren de dengue por ser pobres
cuando mecía a Laura, hace más de 20 años, había incorporado al repertorio de canciones de cuna (Nanas de la Cebolla, Barquito de Papel y Los Locos Bajitos de Serrat, Hombre Preso que mira su hijo y Día de Reyes de Milanés, Duérmete Negrito de la misma Mercedes Sosa), ésta de Mercedes Sosa, de la autoría de Víctor Heredia:Nunca pierdas a tu niño en tus brazos/Nunca sufras tal dolor./Te parecerá que el mundo se acaba/que algo adentro se rompió. /Ya no habrá dolor que pueda conmigo/ indiecito se durmió. /La peste negra del extranjero su risa se llevó/Aya Marcay Quilla lo traerá de nuevo pero no me sonreirá/ el brillo de sus ojos ya se apagó. Se la canté a Ana Vanessa, a José del Carmen y a José Miguel, pero no sabía el título, hasta que Laura, a raíz del fallecimiento de Mercedes Sosa, lo averiguó en el Internet y hoy encabeza esta columna. Entendía como ay, la mar que quilla. Ahora sé que es una expresión de los incas, que se refiere a noviembre, mes de llevar difuntos, por la tradición de sacar los muertos de sus tumbas, vestirlos con finas ropas, darles de beber y comer y adornar sus cabezas con plumas vistosas. Por eso es que la estrofa dice: Aya Marcay Quilla lo traerá de nuevo, pero no me sonreirá/el brillo de sus ojos ya se apagó.
Gracias a mi hermano en los afectos, Freddy Ferreras, sentí la doble satisfacción de oírla y escuchar a José Miguel decir que recuerda cuando se la cantaba. Recuerdo haberla usado en conferencias en los años 90 sobre Mortalidad Infantil. Lamento que algunos de los que nos leen se lamenten que éste haya sido el tema de hoy y no la desaparición de Sobeida, los guardias protectores de narcos, la entrega de Colombia a USA o las promesas del Presidente, porque no comprenden que la canción representa mil veces algo más que salud.
