Opinión

ALGO MAS QUE SALUD

ALGO MAS QUE SALUD

Despedida

A Dulce, Papo, Mecho, Frank y Lucía

CGG fue una de esas madres que el destino me ha regalado en este ir y venir por la vida. La empecé asumir como mamá desde que llegué a Jicomé, Esperanza, el día de “La Altagracia” de1984, en medio de la pasantía médica que cursaba para entonces. El canal fueron sus hijos Mercedes (Mecho) y Antonio Ventura (Papo). Salí de la pasantía siete meses después, pero nunca me fui de la casa de doña Lupe y don Toño, a la que siempre he regresado a compartir como familia con ellos y sus hijos, personas maravillosas que me han ayudado a ser mejor persona.
Don Toño, con más de 100 años a cuesta se nos fue hará cuatros años el próximo sábado; hace cuatro días, cercana a los 92 años, partió doña Lupe. Nos dolió, como debe dolerle a todo el mundo, perder a su madre, pero este sentimiento amargo tomó algunas aristas de resentimiento porque estoy convencido de que su deceso fue acelerado por las malas atenciones que recibió en una clínica del municipio de Esperanza donde fue manejada sin criterio científico solo con la intención de sacarle dinero, viéndola como una mercancía a la que había que exprimir aunque se muriera.
Hubo que sacarla de ese centro de la muerte y ver si en otro espacio más respetuoso de la vida le pudiesen devolver la salud. No fue posible. El daño era mucho e irreversible. Cada hora, en nuestro país, mueren personas que caen en las garras mercantiles de inescrupulosos que solo ven en su ejercicio como médicos el deseo de hacer dinero sin importarle para nada los seres humanos que llegan a sus manos.
Despedí a doña Lupe, junto a mis hermanos, pero me prometí no dejar así el maltrato que le ocasionaron en la clínica de mala muerte de Esperanza y eso ha de ser “Algo más que salud”.

El Nacional

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