Las relaciones
Hace unos años escuché sobre el famoso estudio de Harvard que duró 80 años y abarcó cuatro generaciones, posteriormente lo leí en un libro y recientemente lo vi en un video de un conferencista: Dr. Mario Acosta Mejía.
El estudio, en esencia, cuestionaba a las personas en su juventud sobre que cosas entendían eran necesarias para ser felices y el 80% respondió que el dinero y el 50% ser famosos; décadas después se le preguntó a esos ya adultos sobre qué fue lo que les dio la felicidad y el 90% respondió que las relaciones personales.
No fue ni la fama, la salud, ni el dinero fueron las relaciones con los demás, con la sociedad, y no teniendo un montón de amigos, ni siquiera pensaron en las redes al responder: las relaciones, y cómo establecieron esas relaciones con amigos, familiares y parejas; con capacidad de manejar las diferencias mediante el diálogo y que al final podamos estar en la vejez con alguien que nos quiera, a quien le importemos sea un amigo, un hijo, una pareja o un vecino. Piénsenlo.
Krishnamurti, el fantástico pensador del siglo pasado decía en sus conferencias:
“La vida no puede existir sin relación, pero al basarla en el amor personal y posesivo, la hemos convertido en algo angustioso y horrible.
¿Puede uno amar y, sin embargo, no poseer? Ustedes encontrarán la verdadera respuesta no en los escapes, en los ideales y las creencias, sino mediante la comprensión de las causas que llevan a la dependencia y al afán posesivo.
Si pudiéramos comprender profundamente este problema de la relación entre uno mismo y otro, entonces quizá comprenderíamos y resolveríamos los problemas de nuestra relación con la sociedad, porque la sociedad no es sino la extensión de nosotros mismos”.
Pasemos balance a lo que estamos haciendo en procura de tener una vida en paz, marcada por el amor y el respeto a los demás, y busquemos esas relaciones que nos lo garanticen. Es lo que intenta el que les sirve, relacionándonos, “algo más que salud”.

