34 años
El pasado lunes, cuando celebrábamos el 203 aniversario del nacimiento de Francisco del Rosario Sánchez, conmemoraba los 34 de la aparición de esta columna, bajo el título de “Lo que pretendemos”.
Reafirmar, en este hoy, que puedo mirar hacia atrás con cierta lucidez, que sentimos satisfacción por lo que hemos hecho y que mantenemos los fines que le dieron origen: Ver los hechos un poco más allá de lo que entendemos como salud, y saber que en países como el nuestro, lo ideal es invertir los magros recursos que le asignamos del presupuesto a la Promoción de la Salud y la misma Prevención.
Sin embargo, me asfixio, apreciando que eso mismo lo plantee en esos primeros artículos donde cuestionaba las prioridades en varilla y cemento de los gobiernos balagueristas. Miro con envidia hacia Cuba, Canadá, Costa Rica y Chile, que han podido establecer Sistemas Únicos de Salud que descansan en políticas de Seguridad Social y manejan bajos niveles de mortalidad materna e infantil.
En ellos no es la norma la corrupción. 34 años después mantengo la declaración inicial de ser un militante de la decencia y los principios, y que a pesar de las dificultades vividas y los sueños truncos sigo abrazando causas perdidas. Aún me enternece y puedo apreciar la belleza de un atardecer, extasiarme ante una sonrisa inocente de mujer y detenerme a ver una perra amamantando sus cachorros.
Lo político cuestionador se ha alejado un poco, ya no tengo militancia partidista, seguiré siendo contestario ante las injusticias y siempre quedará un resquicio para escribir sobre el amor, la dignidad, la utopía de ser honesto y otras cosas que son “algo más que salud”.

