Los amores perdidos
A algunos les he dicho que será mi último libro, pero es probable que no, porque me siento saludable y como ya estoy prácticamente pensionado, pienso dedicarme a escribir y comunicarme educando por youtube y la redes.
“Los Amores Perdidos” es proyecto desde el año dos mil uno cuando viví una de mis peores crisis existenciales, fruto de duelo por pérdida de pareja, y por idénticas circunstancias renové los esfuerzos por el libro en el 2015 y el 2020.
En el 2017 me tomé cuatro días enclaustrado en una Villa, y avance mucho, pero tenía el mal de fondo de que quería hacer un ensayo en el que justificaba mis rupturas culpando, mayormente, a mis parejas.
La idea que predomina en mí es transformarla en una especie de novela que cuente mi vida amorosa sin señalar culpables, sino enfocado en lo que creo me ha dejado la experiencia y que se centre en: elegir bien, conocerse uno mismo con sus limitaciones, ser tolerante, manejar una comunicación honesta y sobre todo actuar con dignidad, fidelidad y lealtad a uno mismo primero, y luego a la pareja y los hijos.
He consultado infinidad de libros y fuentes, pero como este domingo es “San Valentín” copiaré solo un pedazo de la página 33 de “Un grito desesperado” de Cuauhtémoc Sánchez: “La regla de que el matrimonio es un intercambio al 50% es una patraña.
Si vivimos pendientes de que nuestra pareja haga la mitad de la relación, nos pasaremos la vida juzgando la actitud del otro y jamás estaremos satisfechos. El verdadero amor es entregarse cien por ciento, regocijándose por ser correspondido, pero sin estar sopesando esa correspondencia a cada minuto.
Nada de que “Te ayudo en tus tareas para que luego tú me ayudes en las mías”. Yo quiero aprender a ayudarte sin esperar tu ayuda, regalarte mi ser entero aunque no reciba una entrega igual”. Se de eso. Seguimos en la próxima de “algo más que salud”.
Por: José Díaz
asesaijd@gmail.com

