El último polibroma de la edición del viernes decía: Desconcierta la indiferencia frente a la muerte de las 52 personas al naufragar la embarcación en que viajaban a Puerto Rico. No se ha notado un gesto de dolor. Lo sufrimos desde que nos enteramos, y sólo eran 11 los cadáveres rescatados (al momento de escribir esto van por 54), a partir de ahí nos vestimos de luto y fueron tema de la versión televisiva de esta columna en el canal 4 de CERTV y en ese momento solemne que se ha establecido en nuestra casa al momento de dar gracias antes de las comidas. Es probable que el polibromero no haya visto nuestro programa ni tenga bola de cristal que le permita ver nuestras plegarias y suponemos que al lamentarse porque No se ha notado un gesto de dolor no se refería a gente simple como nosotros y los de seguro millones de dominicanos sin cuotas de poder que sentimos que una parte de nosotros se ha ido con ellos y sufrimos parte del dolor de sus familias que en la mayoría de los casos dejan hijos en la orfandad. Se refería el polibromero, a las autoridades responsables de velar porque esos viajes no se den y que ni les han dado el pésame a los deudos, entre ellos el Inmaculado ubicado por encima del bien y el mal, quien solo dispone de tiempo y recursos para atender a los hackers del correo de su esposa.
Para ellos, la frase final del libro Impaciencia del Corazón de Stefan Zweig: Ninguna culpa queda olvidada mientras la conciencia tenga noción de ella. Es una pena que ni la versión física ni la digital de este periódico capten las lágrimas vertidas por quien les sirve algo más que salud.
PD. Nadie debe intentar emigrar en yola. El que lo tenga planificado, que me escriba.

