Siempre nos hemos creído parte de la colectividad, y que a esta debemos dar respuesta de cada uno de nuestros actos. Ahora, que aspiro a una diputación por la circunscripción 3 de la capital, algo trascendente es explicar el uso del dinero en la campaña.
Pues bien, he recibido 70,000.00 pesos de donaciones directas, de amigos y comerciantes, una rifa dejó 22 mil pesos y en venta de gorras y libros míos he reunido 6 mil pesos, lo que hace un total de 98,000. He gastado 120,000.00 en material de propaganda: afiches, tarjetas, fotos e imágenes para TV que aún no salen.
No he tenido que pagar personas para la distribución de la propaganda, ni para promotores en los barrios. Lo he hecho con el apoyo de familiares y amigos, pero he gastado 19,800.00 pesos en comidas y aportes para hacer espaguetis y habichuelas con dulce en lugares en los que me detengo a jugar dominó o a descansar en el mano a mano.
En combustible y transporte he gastado unos 17,000.00 pesos. Hay gastos varios que suman cerca de 10,000 pesos (papel, fotocopias, distintivos, tarjetas de llamadas, fotografías, CD, DVD, artes, etc.).
En definitiva, tenemos un déficit de $68,800 pesos que lo he cubierto de mi bolsillo y el de mis hermanos, y que esperamos compensar un poco con una cena pro fondos que tenemos en el Vizcaya el 8 de mayo. Aún creo que puedo salir electo sin invertir las decenas de millones que se tiene estipulado. Para cuidarme, establecí mediante acta notarial del 9 de septiembre que renuncio a la mitad de mi sueldo, para que ésta sea entregada, junto a dos de las exoneraciones, a organizaciones de la comunidad.
Siempre tuve la idea de publicar este informe económico en una valla gigante, pero, como deben entender, por el mismo balance en rojo, no tengo con qué hacerlo y no me queda más opción que ponerlo aquí, en el muro de algo más que salud.

