El gobierno abonó 350 millones de dólares de una deuda de US$700 millones con empresas generadoras de electricidad, para lo cual tuvo que incurrir en un sacrificio que se refleja en la disminución de las disponibilidades para afrontar urgencias nacionales.
En efecto, para poder avanzar ese pago, la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEE) tuvo que concertar un préstamo de 250 millones de dólares con el Banco de Reservas y escarbar otros 90 millones en ese consorcio y en el Presupuesto Nacional.
A pesar de los esfuerzos del Gobierno por conjurar o aliviar la dilatada crisis eléctrica, este año las transferencias presupuestales para conjurar el déficit del subsector eléctrico serían superiores a los US$1,300 millones
. El vicepresidente de la CDEEE, Rubén Bichara ha dicho una dolorosa verdad: para saldar la deuda necesitaríamos todo el dinero, pero el gobierno no está en capacidad de más sacrificios, que en definitiva paga la población y el sector productivo.

