Opinión

Amagar y no dar

Amagar y no dar

La Asociación Dominicana de Profesores (ADP) tiene la misión primigenia de defender los derechos de sus afiliados, pero también el derecho de los alumnos a recibir una educación de calidad sostenida en eficiente programa docente y estricto cumplimiento del calendario escolar.

La nueva presidenta de la ADP, Xiomara Guante, parece extraviar esos compromisos cuando en el discurso de juramentación advirtió que “se acabó amagar y no dar”, que su gestión se sustentará en “solución o lucha” y que si el Gobierno no atiende sus reclamos, el magisterio iría a las calles.

No se niega derecho al gremio de profesores de acompañar a otras organizaciones políticas, sindicales o sociales en reclamo de cese de la corrupción o impunidad, pero su nueva directiva debe entender que también necesita aportar sus mejores iniciativas a promover una mejor y mayor calidad de la enseñanza.

Los más de 80 mil maestros del sistema de instrucción pública están compelidos a interactuar con las sociedades de padres y amigos de las escuelas y con cada progenitor y tutor en procura de lograr promover y consolidar la formación de los alumnos en torno a un nuevo modelo educativo basado en valores, información, tecnología y conocimiento.

A los maestros les corresponde la delicada tarea de ayudar a labrar el porvenir de niños, niñas y adolescentes, de sus respectivas familias y, obviamente de la sociedad ideal, por lo que el discurso de la profesora Guante es motivo de preocupación y de pesimismo para la comunidad educativa.

A lo primero que la sociedad aspira es a que no haya suspensión de docencia por ningún motivo gremial o político, por lo que las marchas y concentraciones de profesores deberían articularse los fines de semana, única manera de evitar que se profundice la brecha educativa entre alumnos de colegios privados y de planteles públicos.

La ADP está compelida a asumir su propio discurso basado en la obtención de mayores conquistas para sus asociados, que incluya también altos estándares de capacitación y competencia profesoral, así como mejores condiciones de docencia para los millones de alumnos de escuelas públicas.

Gobierno y oposición deberían liberar de compromisos partidarios a la nueva directiva de la ADP, para que ese gremio sirva a propósitos mayores y acompañe a la sociedad dominicana en su decidida marcha hacia un anhelado estadio de justicia, equidad, gobernanza y civilidad, valores que se sustentan en la calidad de la educación.

El Nacional

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