Partidarios del presidente Álvaro Uribe Vélez han dicho que, con el aumento de la presencia militar estadounidense, Colombia estará mejor protegida en su vecindad.
Es obvio, pues, que al negociar la instalación de bases militares yanquis, Uribe y el ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos cumplen su compromiso de convertir a Colombia en escenario para preparar operaciones militares y concebir estrategias en el proceso de rediseño del esquema de dominación imperialista.
No es casual que los organismos de inteligencia colombianos estén intentando trasladar a los gobiernos de Venezuela, Ecuador y Nicaragua el sello de ilegalidad que ha sido puesto a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, por Estados Unidos y la Unión Europea.
Las grandes potencias mantienen a las FARC en la lista de organizaciones terroristas y no reconocen su condición de fuerza política beligerante. El Gobierno de Colombia se ha prestado a decir que las FARC colaboraron con la campaña del presidente de Ecuador, Rafael Correa. Además, el propio Uribe denuncia que alguien le vendió lanzacohetes a esa guerrilla, acusación que recae sobre el Gobierno de Venezuela y, en particular, sobre el presidente Hugo Chávez.
¿A quiénes quieren poner sello de ilegalidad? A Rafael Correa, quien se negó a prolongar la vigencia del contrato de la Base de Manta, y, claro, a Chávez.
El entreguismo de Uribe y su gente se evidencia con el proyecto de instalar militares estadounidenses en 5 puntos del territorio colombiano. Las operaciones que se realizaban desde Manta serán trasladadas inicialmente a tres bases militares en Colombia: Malambo en el Atlántico, Tolemaida, en la región del Tolima, y Larandia en el Caquetá. Luego, el Ejército de Estados Unidos se instalará en otros dos puntos del territorio colombiano.
El embajador William Brownfield, quien colaboró en el diseño de la invasión a Panamá en 1989, ha tenido participación activa en las negociaciones, mantenidas en secreto hasta hace dos semanas.
En un infeliz intento de restar gravedad al asunto, el Gobierno dice que las bases seguirán siendo colombianas. ¿A quién pretende engañar? Colombia se adapta al rediseño del esquema de dominación imperialista para desempeñar en Suramérica el papel asignado a Honduras en Centroamérica.
En Honduras, las fuerzas imperialistas propiciaron un golpe de Estado, y cada día es más evidente que se trata de someter a toda Centroamérica. En el caso de Colombia, sólo dan continuidad al mal llamado Plan Colombia… Son proyectos neocolonialistas a los cuales la Administración Obama da continuidad… Se equivocan quienes piensan que los halcones se han limado las garras…

