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ANTE CRISIS COLORÁ

ANTE CRISIS COLORÁ

La vida de un partido político siempre estará vinculada  al accionar de los hombres y mujeres que lo integran. Por eso, las normas institucionales son indispensables desde su nacimiento para dirigir y orientar la convivencia política en sociedad.

Sin normas claras para regir el diario accionar de las agrupaciones sociales, no sería posible el desarrollo y la existencia de los partidos políticos.

“Los partidos políticos sirven para mantener a cada uno bajo vigilancia permanente del otro”, dijo con gran acierto el gran estadista norteamericano Henry Clay, quien por los grandes aportes a su patria recibió el apodo del “Gran Pacificador”.

De la necesidad  de esas normas nacen los principios que dieron origen al nacimiento del Partido Reformista Social Cristiano, de los cuales transcribimos algunos criterios sustanciales de nuestro fundador y líder doctor Joaquín Balaguer.

  “Las normas estatutarias que nos rigen, son el producto de  cambios en el hacer político, la madurez de nuestro PartidoReformista Social Cristiano (PRSC) y de su crecimiento y desarrollo, es lo que ha determinado una apertura mayor de sus estamentos orgánicos y una dirección gerencial colegiada”

“El diseño de la norma es vital, pero su cumplimiento fiel es de vida o muerte para que el PRSC continúe como organismo capaz de garantizar a los dominicanos la paz y bienestar para todos”.

Esas normas estatutarias y la situación actual del PRSC constituyen la inspiración para este conversatorio, durante el cual esbozaré una serie de ideas que, bajo ningún concepto, pretendo presentar como verdades absolutas.

Simplemente son impresiones de alguien que se considera con autoridad suficiente para referirse al tema, sustentadas en una larga militancia balaguerista, caracterizada tanto por una lealtad a toda prueba a nuestro líder histórico asi como a un trabajo político permanente que no ha tenido descanso ni pausa, un trabajo con entrega total.

No es el móvil de esta exposición, restregar culpas, ni crear más divisiones ni polémicas. Todo lo contrario, creo cumplir con un deber común a todos, entiéndase bien a todos, sin excepciones, los que han profesado y profesan aún el balaguerismo-reformismo, de hacer lo que está a nuestro alcance para democratizar el PRSC, de forma tal que pueda estar de nuevo en las mejores condiciones de incidir determinantemente en la consecución de los avances que demandan los nuevos tiempos para beneficio de nuestros conciudadanos y el desarrollo social, político y económico de la República Dominicana.

Hoy más que nunca se necesita del concurso de todos, porque ese gigante, ese gran partido orgullo de los balagueristas reformistas—y por qué no, de los dominicanos en general—hoy se encuentra en peligro de muerte, de desaparecer de la vista de todos los balagueristas y reformistas; de los que están dentro, de los que están fuera y de los que nunca se han ido, pero que se mantienen en sus casas como observadores.

Pero, más que un partido político,  lo que está en juego es que esa maquinaria, sustentada en el pensamiento y en la obra del excepcional hombre que fue el doctor Balaguer, es el gran legado de un hombre que no escatimó esfuerzos para que nuestro país se convirtiera en una nación que brindara oportunidades de crecimiento humano y desarrollo económico y social a todos los dominicanos, especialmente a las clases más desposeídas, que siempre constituyeron la  principal preocupación del creador y líder absoluto del reformismo.

Se puede decir que con la actual dirigencia del PRSC pasa lo que William Levitt, ese gran desarrollador de proyectos sociales, describe como “perder el impulso”.

Pero yo diría algo más: ya el partido de Balaguer no lo quieren crecido y remozado; lo quieren así, a punto de desaparecer, porque rechazan involucrarse en un proceso de autocrítica que permita identificar sus serias debilidades, su falta de sustento popular.

Estamos ante una dirigencia totalmente estresada, término que define Daniel Brown como una reacción física y mental ante una situación adversa en la que nos encontramos atrapados y no sabemos si luchar o huir; una dirigencia que ha perdido la ilusión y no quiere moverse de su lugar de confort, que no se codea con los que verdaderamente constituyen la esencia del partido de Balaguer, que son los pobres y la clase conservadora.

Para infortunio de los que sustentamos que las autoridades actuales del Partido Reformista le han restado vigencia a la línea de acción y de pensamiento trazada por el doctor Balaguer gracias a su cerrazon a  acoger ideas, propuestas de personas con un amplio historial de lucha dentro de esa organización política, y a la actitud de muchos de anteponer sus apetencias personales a las prioridades del partido y a los supremos intereses de la patria.

En este caso se ha cumplido a cabalidad lo que dijo Maurice Duverger:  “la dirección de los partidos tiende naturalmente  a tomar una forma oligárquica, una verdadera clase de jefes que se constituyen en una casta más o menos cerrada, en un círculo interior más o menos difícil”.

Con el objetivo de brindar una mejor ilustración, a continuación presentaremos una gráfica en la que se puede observar de manera irrefutable la manera progresiva en que ha ido descendiendo el PRSC en la preferencia del electorado dominicano.

Esta gráfica indica con una claridad meridiana cómo el PRSC ha pasado de un partido victorioso, que movía las grandes masas y suscitaba las más encendidas adhesiones a prácticamente un partido de bolsillo incapaz de llenar las expectativas de centenares de miles de dominicanos que confiaron en el regreso al poder del partido fundado por Joaquín Balaguer, para continuar satisfaciendo las necesidades de las grandes mayorías y ejecutando políticas encaminadas a mantener el país por el sendero del progreso, la armonía y la esperanza.

 Esa gran maquinaria política que fue el reformismo se ha convertido en un partido que ha sido incapaz de obtener resultados en el campo electoral que en un pasado no muy distante le fueron frecuentes, para beneficio de muchos que hoy se convierten en obstáculos para que compatriotas con un historial de importantes aportes  aúnen esfuerzos para darle nuevamente al PRSC el brillo y la efectividad que nunca debió perder.

El Nacional

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