LOS ANGELES. AP. El alcalde y otros siete funcionarios, algunos retirados y otros en actividad, se dirigían de la cárcel a la corte el miércoles, mientras los vecinos del suburbio obrero de Bell festejaban su arresto bajo cargos de estafar a los contribuyentes por 5,5 millones de dólares.
En el momento que el alcalde Oscar Hernández, el ex administrador Robert Rizzo y los demás fueron arrestados el martes por la mañana, los vecinos en toda la localidad hicieron sonar los claxones de sus autos, aplaudieron y festejaron en las calles. Los ocho comparecían en las próximas horas para la instrucción de cargos derivados de la malversación de 5,5 millones de dólares del erario.
Utilizaron los dólares de impuestos cobrados a los esforzados ciudadanos de Bell como alcancía propia para saquearla a voluntad, dijo el fiscal Steve Cooley en conferencia de prensa poco después de que los ocho salieron de sus casas con las manos esposadas.
Los presos restantes son la ex administradora municipal Angela Spaccia, la vicealcaldesa Teresa Jacobo, los concejales George Mirabal y Luis Artiga y los ex concejales Victor Bello y George Cole. Los arrestos fueron el último pasi en un escándalo que emergió en julio con la revelación de que Rizzo ganaba casi dos veces el salario del presidente Barack Obama.
También se reveló que el jefe de la policía Randy Adams estaba ganando 457.000 dólares anuales y Spaccia 376.288 dólares. El alcalde Hernández recibía 285.000 dólares al año. Rizzo, Adams y Spaccia renunciaron y los concejales redujeron sus salarios a unos 8.000 dólares tras conocerse las acusaciones, que causaron una enorme indignación pública.
