CLEVELAND.- Los Cachorros de Chicago lograron su cometido en Cleveland y ahora van a casa para tratar de completar las predicciones que se hicieron desde mucho antes de que se jugara el primer partido de la temporada de Grandes Ligas.
El derecho Jake Arrieta llegó a la sexta entra tirando un partido sin hit ni carrera y el asombroso Kyle Schwarber bateó dos imparables y empujó dos carreras para que Chicago derrotara 5-1 a los Indios de Cleveland, empatando a un triunfo por bando el clásico de otoño del 2016.
Después de un jueves libre para recargar energías y replantear estrategias, Indios y Cachorros regresarán al diamente, esta vez del Wrigley Field, para los juegos 3, 4 y 5. Si es necesario, la serie regresaría a Cleveland el martes de la próxima semana para los dos encuentros finales.
“Desde que llegamos, nuestro plan era ganar al menos un partido. Si se podía, los dos, pero con uno estaría bien”, dijo el cerrador cubano Aroldis Chapman, quien sacó los últimos cuatro outs del encuentro.
“Nuestro número mágico es cuatro. Para ganar cuatro, primero hay que ganar uno. Uno a la vez. No se pueden lograr dos victorias en un mismo juego, dos jonrones en un mismo turno”, dijo el intermedista puertorriqueño Javy Báez.
Los Cachorros, que no habían jugado en la Serie Mundial desde 1945, matemáticamente tienen la posibilidad de ganar en casa su primer título desde 1908.
“Wrigley estará, ustedes saben, bueno como siempre”, dijo el manager Joe Maddon. “Esto es locamente bueno, pero tengo que imaginar que será un poco más que eso, especialmente regresando 1-1. Es la mejor instalación del deporte profesional y probablemente de todo el deporte”, agregó el capataz de los Cachorros.
La alineación del miércoles de los Cachorros incluyó seis jugadores de menores a 25 años, un nuevo récord de Serie Mundial. Al antesalista Kris Bryant (24), el intermedista Báez (23) y el torpedero Addison Russell (22) se unieron el jardinero cubano Jorge Soler (24), el receptor venezolano Willson Contreras (24) y el bateador designado Schwarber (23).
“El béisbol es un deporte loco y te hace cosas locas. Pero este es ese momento que todos soñamos cuando éramos niños, jugar en la Serie Mundial y ganarla. Hoy dimos un pequeño paso, pero aún nos falta un largo camino”, dijo Schwarber, quien bateó cinco jonrones en nueve juegos de postemporada el año pasado.
En una noche fría y húmeda, Arrieta entró a la sexta entrada sin haber permitido el primer imparable a los Indios, que habían atacado temprano el día anterior al zurdo Jon Lester para terminar ganando 6-0.
En la sexta entrada, con un out y al lanzamiento 88 de la noche, Arrieta fue tocado con un doblete del intermedista Jason Kipnis entre los jardines central y derecho. Kipnis avanzó a tercera base por rodado del puertorriqueño Francisco Lindor y anotó cuando el pitcher hizo un lanzamiento salvaje al plato.

