Con la desaparición física de Rafael Corporán de los Santos se cierra el ciclo de los comunicadores dominicanos más emblemáticos de la radio y la televisión criolla, forjados a puro impulso de los latidos y el palpitar del pueblo mismo.
Aún cuando estudió locución, junto a Johnny Ventura y José FranciscoPeña Gómez, en la antigua escuela de locución de La Voz Dominicana, la sabiduría y la facilidad que tenía para lograr empatía y aceptación de la gente, no provenía de enseñanza de aula alguna, porque Corporán, aún rompiendo normas, estilos y formalismos gramaticales, se impuso con su gracejo, carisma, y la manera tan particular que tenía de abreviar de las costumbres, del día a día y la cotidianidad de la gente. Perteneció a una generación que se le puso alante a las barreras sociales, como se pudo comprobar y verificar en el hecho de que junto a Johnny Ventura, Tito Campusano y Joseíto, conformó el denominado Club de los Monos, que dejaba sin argumentos a los que pudieran pretender segregarlos por su color y aspecto físico.
En una palabra, antes de que alguien les dijera a manera de insulto que parecían unos monos, ya ellos se habían bautizado como tales, y selo gozaban.
Así era Corporán. El que en sus momentos de gloria en la radio imponía un toque de queda en sintonía y audiencia, con el programa devariedades más popular en la historia de la radio dominicana. Y en la televisión se impuso, pese a todos los vaticinios, realizando un programa de entretenimiento y de corte social, como nunca antes nadie lo había hecho.
De aquella hilera de furgones de comestibles y electrodomésticos, para regalar al pueblo, rodeando toda la cuadra donde está la televisora Color Visión, quedarán las anécdotas y los recurdos. Sus obras de bien social, sus contribuciones a los necesitados, queda como parte de su legado, en un mundo cada vez más cerrado y egoista. Un mundo donde muchos de los nuevos locutores son el resultado de latecnología de procesadores de voces (autotune, voiucetune, etc.), perosin el alma ni el espíritu de un Rafael Corporán. Descanse en paz, viejo Corpo.

