Ayer domingo, siendo víspera del feriado del lunes, se esperaba una movilidad mayor en los ambientes de diversión y del espectáculo.
Sin embargo, la ciudad estaba que daba pena, diferente a otros tiempos pasados, donde todo era alegría y diversión.
La gente definitivamente estea recogida, y los ambientes de diversión cerrando a temprana hora, debido a la ausencia de clientela.
De noche no hay para donde coger, porque la capital dominicana se ha convertido en una de las más aburridas no solo de la zona del Caribe sino de América Latina.
La verdad hay que decirla, pues los más de 40 años dedicados a reseñar y a escribir sobre el espectáculo nos confieren por lo menos la capacidad de poder evaluar y comparar las diferentes épocas.
Sin que se interprete como una apreciación politizada, debemos decir que los gobiernos del Partido de la Liberación Dominbicana han diezmado la actividad musical y del espectáculo en el país.
Empezando por las limitaciones impuestas a los establecimientos de diversión con respecto a la venta de bebidas alcohólicas, con la excusa de que con la misma se iba a disminuir la delincuencia, y los hechos que a diario vemos de noche y de día se han ocupado de contradecir esta medida.
Había mucha gente que gustaba de venir al país a disfrutar de la alegría contagiosa y el ambiente festivo de nuestro pueblo.
Todo eso es cosa del pasado, y no podemos esconder ni exculpar a los responsables del desastre que se está viviendo en el mundo del entretenimiento.
De verdad que nunca habíamos visto una situación igual. Y no porque nos lo hayan contado, sino porque lo hemos coprobado en el terreno, en el día a día y noche a noche.
Lo peor de todo es que no se ve el final ni la salida del tunel.
El nuevo gobierno se está ocupando de hacerlo más extenso, oscuro y difícil de transitar.

