Casinos sin hoteles
Las autoridades se están haciendo de la vista gorda con algunos casinos instalados en hoteles que han dejado de operar desde hace años, y que fueron cerrados presuntamente para ser sometidos a un proceso de remodelación.
Todo indica que se mantendrán clausurados, ya que no se advierte ningún indicio de rehabilitación de los locales que operaban como hoteles.
Es el caso del casino que opera en el antiguo hotel San Gerónimo en la avenida Independencia, y lo mismo acontece con el antiguo Hotel Hispaniola que está cerrado desde hace varios años.
Las leyes que rigen la instalación y operación de los casinos de juego establecen que los mismos deben operar en hoteles.
En otros países se les obliga además a fomentar actividades que sirvan de fuente de trabajo a los artistas, para que su función no sea solo la promoción de los juegos.
Cierto es que los casinos son un gran negocio, y que el estado recibe una buena parte de los ingresos que los mismos generan, pero la parte del aporte artístico y social, no debería ser olvidada.
Si a esos centros se les ha permitido operar como “un mal necesario”, las regulaciones compensatorias deberían mantenerse, en procura de que ofrezcan otros aportes y beneficios a la comunidad.
Para ello es necesario que las autoridades y los reguladores dejen de asumir una actitud tan laxa con algunos de esos casinos de juegos.

