Las muertes por infartos cardíacos se reducirían considerablemente si en los próximos 90 minutos de producirse el infarto el paciente es atendido de inmediato por los médicos y recibe medicamentos e intervención adecuada. La afirmación es del cardiólogo César Herrera, director del Centro Cardiovascular de Cedimat, quien aseguró que el tiempo es vital para salvar la vida de los pacientes con infarto o para evitar que sufran lesiones de por vida.
“La posibilidad de que el paciente sobreviva a un infarto depende de los 90 minutos a partir de que se produzca el evento cardiovascular”, señaló.
Agregó que si en hora y media si el paciente no recibe las atenciones adecuadas, con trombolíticos y angioplastía, el infartado va a morir o a tener lesiones permanentes.
Al disertar en el III Congreso de Emergenciología de la Sociedad Dominicana de Emergenciología, sostuvo que hay que reducir la burocracia hospitalaria de aprobación de la atención, para que el paciente sea intervenido inmediatamente llega a un centro de salud.
Expuso tres condiciones para atender de inmediato al paciente y evitar su muerte: pacientes con colesterol alto, paro cardiorespiratorio y disección de aorta. Indicó que muchas veces se pierde tiempo en la atención médica por la burocracia que supone tomar la decisión e intervenir más allá de los primeros auxilios.
“Hay que reducir la burocracia hospitalaria desde que el paciente llega al centro de salud”, comentó e informó que en Cedimat se asume como protocolo que los pacientes llegados con las tres condiciones citadas más arriba son atendidos de inmediato.
Agregó que la medida mencionada ha impactado en salvarle la vida en pacientes que llegan con infartos y que sigan viviendo sin secuelas permanentes.
“Esta es una de las condiciones que permitirá que en el país haya menos muertes por infartos”, explicó Herrera, quien asegura que desde hace un año impulsa la Red Nacional de Infarto al Miocardio, iniciativa de Cedimat con apoyo del Ministerio de Salud Pública.
Admite que no todos los centros de salud tienen condiciones para atender un infarto, incluso en Estados Unidos, donde según informó alrededor del 30 por ciento de los hospitales carecen de equipos y terapias para atender oportunamente el evento de salud.

