Así encabezó Fidel sus reflexiones sobre Leonel:
Lo conocí (a Leonel) en República Dominicana cuando lo eligieron por primera vez como Presidente. Fue particularmente deferente conmigo. Habló de sus primeros esfuerzos por incrementar la capacidad de generar electricidad con mucho menos consumo de fuel oil, cuyos precios crecían rápidamente.
Nadie le regaló el cargo; llegó a él a través de una especie de selección natural en virtud de la cual ascendió políticamente a medida que los acontecimientos históricos se desarrollaban. (Mi encuentro con Leonel Fernández, presidente de la Republica Dominicana.- Reflexiones del compañero Fidel).
¡Ay no!, Comandante, no fue así, sino todo lo contrario. Esa versión sobre el ascenso de Leonel a la presidencia no es cierta.
En el 90, Bosch ganó las elecciones, pero Balaguer le hizo un fraude colosal. Bosch trató de impugnar por la vía de las movilizaciones esos adulterados resultados, pero ya su partido estaba contaminado por Balaguer y por el conservadurismo, por lo que hubo resistencia a esa línea y finalmente el Profesor cedió a la presión claudicante.
Entonces, el proceso de corrupción del PLD creció enormemente al aceptar muchos de sus dirigentes electos los sobornos y lisonjas de Balaguer. Y esto le hizo mucho daño, hasta el punto que en las elecciones del 94 quedó en tercer lugar con la fórmula Bosch-Leonel Fernández. Ganó entonces por el líder populista-socialdemócrata José Francisco Peña Gómez, candidato del PRD. Pero de nuevo Balaguer orquestó un fraude todavía mayor.
En esa coyuntura el PLD se inclinó a favor de Balaguer para obstruir el acceso al gobierno del PRD. El odio racista a Peña Gómez predominó tanto en el partido de Balaguer como en el PLD. Y la crisis fue tan estremecedora que si el PLD no hubiera adoptado esa posición y Peña Gómez vacilado de mala manera, casi seguro hubiese sido posible tumbar el régimen de Balaguer.
En esa oportunidad yo conversé durante varias horas con Leonel Fernández para que respaldara una huelga general política (preparada por el PRD, las izquierdas y los movimientos sociales del país) y se negó a hacerlo. Mostró un gran temor a la movilización popular y a la posible reacción del imperialismo frente a ella, y se mostró favorable al pacto con Balaguer, en procura de ventajas espurias para el PLD. Una parte de oligarquía, la alta jerarquía de la Iglesia, la cúpula militar balaguerista y la cúpula del PLD acorralaron a Peña Gómez hasta hacerlo desistir de la huelga general y llevarlo a la trampa de una negociación que le permitió a Balaguer permanecer por dos años más en el gobierno.
Así las cosas, los dos grandes caudillos, que dominaron por largas décadas la política dominicana, quedaron por razones distintas fuera del juego electoral; y la competencia entonces se centró en tres candidatos más jóvenes: Peña Gómez por el PRD; Leonel por el PLD y Jacinto Peynado por el Partido Reformista Socialcristiano de Balaguer.
Peynado no era el precandidato de Balaguer al interior en su partido; pero de todas maneras Peynado logró la nominación. El caudillo del PRSC no le perdonó el desafío a Peynado y se esforzó por disminuirlo electoralmente favoreciendo financieramente y en otros órdenes a Leonel Fernández
Esa situación determinó que en la primera vuelta de esas elecciones el PLD pasara de un lejano tercer lugar al segundo lugar.
En esa segunda vuelta Balaguer negoció con el PLD el apoyo a Leonel Fernández a cambio de impunidad y cuotas de poder; y esto se evidenció en un ominoso acto público, en el que los líderes del PLD aparecieron abrazados a políticos ladrones y militares asesinos, encabezados por Balaguer y por los generales de horca y cuchillo implicados en del terrorismo de Estado.
Entonces la cúpula del PLD renunció a la liberación nacional y al simple liberalismo, decidiéndose a jugar un rol conservador impregnado de corrupción, neoliberalismo y entreguismo.
¿Es esto selección natural? ¿Acaso no fue eso un repugnante regalo de Joaquín Balaguer y de lo peor del país? ¿Acaso no fue un ascenso meteórico por la enlodada vía de la corrupción?
Apena, por tanto, que la memoria histórica de los actuales dirigentes de la Revolución Cubana se haya acortado de esa manera, tanto y tan pronto.
Apena que Fidel, tan querido en este país, no haya tenido presente el sentir del pueblo dominicano y la historia reciente de nuestra martirizada patria.

