Parece un guión de Hollywood al estilo de películas como ‘Armaggedon’, pero va en serio. La Nasa va a empezar a entrenar a un equipo de astronautas para aterrizar en un asteroide y poder explorar su superficie, buscar minerales e incluso y descubrir cómo destruirlo por si alguna de estas rocas se convirtiera en una amenaza para la Tierra.
Según ha confirmado el piloto británico Tim Peake a ‘The Telegraph’, dentro de un mes, los elegidos comenzarán el programa de entrenamiento.
La intención de la agencia espacial estadounidense es llevar a los astronautas mucho más allá del límite actual de la actividad humana en el espacio, la Luna. Así, pretende que los astronautas sean capaces de aterrizar en las rocas espaciales y pisen su superficie.
Peake, un ex miembro del ejército británico y astronauta de la Agencia Espacial Europea (ESA), ha sido uno de los elegidos para esta misión, y ha explicado que entre los entrenamientos que va a recibir se incluye la conducción de vehículos de aterrizaje, llevar a cabo caminatas espaciales y la recolección de muestras de la superficie de un asteroide.
El principal riesgo de esta misión es que estas rocas viajan a unos 80.000 kilómetros por hora alrededor del Sol y prácticamente no existe gravedad en su superficie, así que aterrizar sobre ellas será un gran desafío.
Además, una misión tripulada tardaría alrededor de un año para completar la ida y vuelta a la Tierra, mientras que los astronautas podrían quedarse en el asteroide durante un máximo de 30 días.
La Nasa va a hacer públicos los detalles de este proyecto a finales de este mes en la Reunión de Ciencias de la Tierra qu se celebra en Japón. Según Peake, las fechas que maneja la agencia espacial son enviar un brazo robótico de prueba en 2016 y cuatro años más tarde la misión tripulada.
Riesgo para la Tierra
Pero aunque el objetivo principal de la misión es estudiar de ‘primera mano’ un asteroide, la NASA ha señalado que este proyecto va a resultar «muy valioso» para que los científicos puedan evitar posibles amenazas de estos cuerpos contra la Tierra. Actualmente, existen 400 objetos con potencial para golpear la Tierra, aunque la mayoría se consideran de bajo riesgo.
Al respecto, Peake ha indicado que «los asteroides son interesantes en una serie de niveles diferentes: son un registro histórico de miles de millones de años de nuestro universo, pero también se están detectando muy cerca de la Tierra en los últimos tiempos».
«En el último año ha entrado un asteroide en órbita geoestacionaria de la Tierra, eso le hace estar más cerca del planeta de lo que están algunos satélites», ha explicado.
El atronauta señala que si se tiene información con suficiente tiempo «se podrán enviar una misión robótica para desviar un asteroide», pero si «algo se detecta tarde y es lo suficientemente grande, las agencias espaciales deberían estar preparadas para enviar misiones tripuladas que puedan desviarlo». «Es entonces cuando las habilidades que los astronautas estamos aprendiendo acerca de cómo trabajar en un asteroide podría ser útiles», ha apuntado
A principios de este año los científicos descubrieron que un asteroide de más de 460 metros de ancho que podría acercarse lo suficiente a la Tierra como para chocar contra el planeta en 2040.
(El mundo.es)
La amenaza
Según han calculado los astrónomos el asteroide tiene 11 metros de diámetro y viaja a 9.9 kilómetros por segundo.
El 27 de enero de este año, el servicio de seguimiento de asteroides de la Nasa reveló que un asteroide del tamaño de un autobús pasa hoy a una distancia inferior de lo que separa la Tierra de la Luna, sin peligro de impacto.
El asteroide «2012 BX34» pasó «sin peligro» a unos 59.044 kilómetros de la Tierra, o lo que es lo mismo, una distancia 0.17 veces lo que le separa de la Luna (que orbita a una distancia media de 384 mil 500 kilómetros), indicaron a través de su cuenta de Twitter.
Según han calculado los astrónomos el asteroide tiene 11 metros de diámetro y viaja a 9,9 kilómetros por segundo, no obstante, está catalogado dentro de los «objetos pequeños».
«No conseguiría pasar a través de nuestra atmósfera intacto, incluso si se atreviera a intentarlo», explicaron los científicos del Observatorio de Asteroides de la NASA, que depende del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) en California.
«Asteroides tan pequeños como este son difíciles de detectar y afortunadamente no plantean la más mínima preocupación. Nuestro objetivo es encontrar los más grandes», tuitearon.
La NASA detecta y rastrea habitualmente los asteroides y cometas que pasan cerca de la Tierra usando telescopios terrestres y espaciales con su programa de «Observación de Objetos Cercanos a la Tierra», que ha sido apodado como «Spaceguard», para detectar si alguno podría ser potencialmente peligroso para el planeta.
En 2009 lanzó el Explorador de Estudios en Infrarrojo (WISE) con la misión de detectar la presencia de objetos cercanos a la Tierra, que ha permitido elaborar un completo mapa de asteroides.
Según datos publicados por la NASA en septiembre pasado, hay unos 19.500 asteroides de tamaño medio cercanos a la Tierra.
El futuro
El 22 de febrero pasado, un telescopio robot del Observatorio de Mallorca (OAM) detectó un nuevo asteroide, de unos 50 metros de diámetro. Al día siguiente, la Unión Astronómica Internacional confirmó el descubrimiento y, desde entonces, observatorios de todo el mundo lo rastrean para conocer su órbita con la mayor precisión posible.
En solo 10 días ya se ha calculado que se acercará mucho a la Tierra el 15 de febrero de 2013, pero también se ha descartado, para alivio de todos, que colisione en esa ocasión con el planeta. Sin embargo, todavía queda por descartar que lo haga en pases futuros.
El asteroide potencialmente peligroso ha sido designado 2012 DA14 y se acercará a una distancia que ahora se calcula entre los 21.000 y los 25.000 kilómetros, bastante menor que los casi 36.000 kilómetros de la órbita que ocupan los satélites geostacionarios.
Es una aproximación sin precedentes en la historia de la astronomía, afirma Salvador Sánchez, director del observatorio. Vendrá a una velocidad de siete kilómetros por segundo y está descartada ya la colisión. El asteroide será visible desde la Tierra con simples prismáticos el año que viene.
El cuerpo celeste que asoló la región siberiana de Tunguska en 1908 tenía aproximadamente el mismo tamaño. Sánchez confirma que el nuevo asteroide es de tipo Tunguska, de los que quedan muchos por descubrir.
Si impactara en tierra, asolaría una región de 50 por 50 kilómetros (más que la isla de Mallorca) pero si lo hiciera en el océano causaría maremotos potencialmente más perjudiciales.
Se ha descartado que colisione en esa ocasión con la Tierra
El 2012 DA14 es del tipo Apolo, lo que quiere decir que es un acompañante perpetuo de la Tierra, ya que tarda solo un día mas en dar una vuelta alrededor del Sol. La mitad del año lo hace por el exterior de la órbita terrestre.
Primeros asteroides
Un asteroide es un cuerpo rocoso, carbonáceo o metálico más pequeño que un planeta y mayor que un meteoroide, que orbita alrededor del Sol en una órbita interior a la de Neptuno.
Vistos desde la Tierra, los asteroides tienen aspecto de estrellas, de ahí su nombre en griego significa de figura de estrella), que les fue dado por John Herschel poco después de que los primeros fueran descubiertos.
Los asteroides también se llaman planetoides o planetas menores, denominaciones que se ajustan más a lo que en realidad son, y los engloba en una misma categoría con los cometas y con aquellos cuerpos con órbitas mayores que la de Neptuno (objetos transneptunianos).
La mayoría de los asteroides de nuestro Sistema Solar poseen órbitas semiestables entre Marte y Júpiter, conformando el llamado cinturón de asteroides, pero algunos son desviados a órbitas que cruzan las de los planetas mayores.
El 1 de enero de 1801 el astrónomo siciliano Giuseppe Piazzi descubrió el asteroide o planeta menor Ceres, mientras trabajaba en un catálogo de estrellas.
Este planeta menor fue denominado Ceres Ferdinandea en honor al entonces rey de las Dos.
La teoría más habitual sobre el origen de los asteroides defiende que éstos surgieron a partir de la destrucción de algún pequeño planeta, aunque también parece fiable la tesis de que algunos de ellos -alrededor de 50- se formaron junto con el resto del Sistema Solar, mientras que el resto son producto de la fragmentación.
Especialmente interesantes resultan para los científicos los asteroides que orbitan en las cercanías de la Tierra, de tres tipos: Amor, Apolo y Atón. También están los asteroides troyanos -circulan alrededor de la órbita de Júpiter- y los centauros -próximos a planetas de mayor tamaño.

