Opinión

Aura Celeste Fernández

Aura Celeste Fernández

¿Qué mujer ha ejercido la docencia, habiendo sido profesora desde 1983, en la Universidad Católica Nordestana de San Francisco de Macorís (UCNNE); Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (Recintos Santo Domingo y Santiago); Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU); Universidad Iberoamericana (UNIBE) y Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD); impartiendo las asignaturas:  Derecho Internacional Público;  Historia de las Relaciones Internacionales; Técnicas de Investigación Documental; y Derecho Electoral?

¿Cuál ha sido Directora de la Unidad de Postgrado de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Iberoamericana; Directora de la Escuela Nacional del Ministerio Público, y Coordinadora del Consejo Directivo de la Escuela Nacional de Formación Electoral y del Estado Civil?

Y,  ¿cuál Titular (jueza) de la Junta Central Electoral; Coordinadora del Comisionado de Apoyo a la Reforma y Modernización de la Justicia, con rango de Secretaria de Estado; Miembro y Secretaria General de la Comisión para la Definición, Ejecución y Supervisión de la Política Penitenciaria Nacional; Miembro de la Comisión Nacional de Prevención y Lucha contra la Violencia  Intrafamiliar;Miembro de la Comisión Redactora del Estatuto del Ministerio Público, de cuyo anteproyecto es coautora;  Miembro titular de la Junta Central Electoral y de la Cámara Contenciosa Electoral; Coordinadora de la Comisión de Juntas Electorales y Partidos Políticos de la Junta Central Electoral; Miembro, 2006-2007, de la Comisión de Juristas para la Reforma Constitucional, designada mediante decreto presidencial, y en la actualidad y desde 2004, se desempeña como Presidenta Honorífica del Consejo Nacional de Bioética en Salud (CONABIOS), órgano del Ministerio de Estado de Salud Pública  y Asistencia Social?

Si usted ha pensado en Aura Celeste Fernández no se equivoca.

Por su honradez, llamó la atención negándose a recibir un aumento cuyo destino era compensar los impuestos que debían pagar los magistrados; luego negándose a apoyar el despojo de una senaduría y convirtiéndose en la bestia negra de la mal llamada política  “pragmática”.

En una sociedad acostumbrada a que las mujeres sean el sexo complaciente, lo cual se evidenció en la discusión sobre el mal llamado Artículo 30, donde hasta reputadas feministas antepusieron sus intereses partidarios a la solidaridad con las mujeres más pobres, (las únicas que mueren por problemas de embarazo), encontrarse con una versión criolla de Dilma Rouseff causa ronchas.

Y eso que sucede en la judicatura sucede en el feminismo, en la literatura… Ella pertenece a las mujeres “problemáticas”,  “antipáticas”; las “incorregibles”, pero es una mujer en la que se puede confiar, mujer-termómetro de las aspiraciones sociales en un país donde la lisonja y la calumnia provocan tantos errores de juicio. 

La oportunidad para reivindicarla es el 26 de este mes.

El Nacional

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