Opinión

¡Ay las elecciones!

¡Ay las elecciones!

En otras entregas he sostenido que la única diferencia que hay entre el PLD y el PRM es que uno está en el poder y el otro está en la oposición. Y está en la oposición con la agravante, por su carácter conservador, de no asumir los métodos que demandan las circunstancias políticas, por lo que sus perspectivas de ascender al gobierno son pobres, muy pobres.

En las elecciones del año 2016 sufragué por Minou Tavárez Mirabal, pero se trató de un proceso tan traumático, desigual y viciado que la experiencia aconseja a no participar más en los certámenes electorales dominicanos, por lo menos hasta que se observen garantía de igualdad entre las fuerzas que compiten y, con verdaderos árbitros, los sufragios se computen de forma transparentes tal cual se emiten en las urnas.

Como esa garantía de igualdad y transparencia no se vislumbran para el torneo del 2020 no vale la pena votar. Es una lástima, en consecuencia, que el total de los partidos políticos opositores estén desde ya preparándose para esa farsa electoral, que mediante un análisis detenido y desapasionado no es más que validar las vagabunderías del oficialismo, que se ha valido de los métodos más corruptos para perpetuarse en el poder.

El que lee los primeros tres párrafos de este escrito pensaría que el suscrito es contrario a las elecciones. ¡No! Soy partidario del sufragio, de las elecciones libres, pero las elecciones libres son propias de países con verdaderas instituciones, con una real democracia y no una caricatura como la que hay en nuestro, donde el jefe de Estado toma los dineros del Estado y compra todo lo que necesite para sus fines políticos.
Si no hay instituciones lo que se impone es la lucha para recobrarlas y no perder el tiempo validando procesos sucios y —lo que es peor aún— contribuyendo a prolongar la crisis.

No es tan difícil diseñar estrategias y llevarlas a la práctica para retornar a la democracia perdida. Lo primero sería concienciar a la población en torno a la temática. Y lo segundo realizar paros parciales y generales, dependiendo de la necesidad, para llevar a los dueños del PLD a un gran pacto político.

El Nacional

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